
El estupor ha dado paso a la indignación y la burla. El
chascarrillo popular es horror sublimado ante los sentimientos y ocupaciones de
la persona que encarna al Jefe del Estado (no electo) y a la Monarquía. ¿Para
eso sirve una monarquía? ¿A qué se dedica en realidad un Rey? ¿No se trataba de
transferir la adrenalina de la caza a la fotografía y la observación de la naturaleza
viva, para contribuir en corazón y alma a preservar la naturaleza y sus criaturas
animales?
Juan Carlos I ¿puede defender y presidir organismos de defensa
de la naturaleza y de los animales mientras su alma de cazador empedernido se
dedica a matar a los estimados elefantes? ¿puede predicar austeridad y
contención, cohesión social y aunar sacrificios frente a la crisis, cuando se
dedica a gastar el dinero de la ciudadanía contribuyente en caza mayor, en
safaris de gran lujo? ¿Quizás no da valor a los impuestos y a los sacrificios
de la ciudadanía que son aún sus súbditos pues la Casa real no paga impuestos
ni se aprieta para nada el cinturón?

Es el rey, estúpidos.
Es el mismo rey quien se dedica con pasión a desacreditar la
corona real y a presentar una imagen de inútil y onerosa para la monarquía.

Sería mucho mejor que en vez de excusas, políticos y
sindicalistas, pidieran la abdicación.

Dumbo ha de vivir, cualquier niño y niña lo saben.
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