27/9/13

Felipe y Cebrián



Felipe González y Juan Luis Cebrián, político y periodista, son consejeros y directores áulicos que marcan los límites de la estrategia, y los vericuetos tácticos, a seguir ante la crisis de la Corona del reino de España y del régimen surgido de la segunda restauración borbónica.
Presentador y conferenciante, en la inauguración del Foro dela Nueva Comunicación ante un auditorio de poderosos dirigentes políticos y de empresa y hombres del Estado, desgranaron su vademécum federalista para resolver la crisis con Cataluña, conscientes del potente impacto de la movilización de la "Via catalana hacia la independencia" con Asamblea Nacional Catalana incluida.
La independencia de Cataluña es imposible y galopar hacia un imposible puede provocar una fractura política y social que cueste 30 o 40 años solucionar”, expuso el expresidente del gobierno, mientras criticaba "la indefinición" del PSC, por entrar en la discusión sobre el derecho a decidir. González ha defendido al PSOE en que hay que federalizar España como única salida para Cataluña y el desgaste del Estado de las Autonomías.
JL Cebrián insistió en esta idea pues "no es posible porque esta comunidad autónoma no tiene el poder para declararla (la independencia)". Señaló que la posibilidad debe ser la reforma de la Constitución, tanto para "resolver el problema de Cataluña", como también para realizar su aspiración a un modelo de financiación diferente y a encontrar un mayor reconocimiento de su identidad. En este sentido la reforma del texto constitucional “para adaptar el modelo federal a todas las instituciones", debe ser votado en referéndum después de las próximas elecciones legislativas en 2015. Cataluña debe esperar a este calendario.
En la prensa, José Luis Rodríguez Zapatero, se ha unido a este coro federalista de obligada unión, para señalar que la Consulta sobre el futuro político de Cataluña no es viable ni política ni jurídicamente, pues no encaja en la Constitución ni en los tratados europeos en referencia a la UE.
La connivencia con la "tercera vía" de Duran Lleida, de UDC y socio en CiU, es meridiana. La demanda popular de libertad y soberanía queda recortada en los límites de un Pacto Fiscal, una nueva denominación para la Autonomía Catalana, un encaje con España que no lamine del todo la Autonomía. Una diferencia por ahora es que Duran Lleida ha indicado que se tendría que votar en una consulta en Cataluña, mientras que los grandes próceres socialistas neoliberales sólo prevén un referéndum en todo el Estado.
El telón de Aquiles de esta orientación y argumentación reside en que la movilización popular en Cataluña tendría que cambiar su tendencia de fondo, replegarse en todas las propuestas, y abandonar incluso la movilización. Es decir, la ciudadanía motivada y movilizada tendría que frenar y disolverse.
Quizás los padres del pacto en torno a la Constitución de 1978 pretenden emularse a sí mismos, para volver a frustrar las posibilidades revolucionarias de libertad y república en Cataluña y por extensión en España.
Las terceras vías a lo Duran Lleida de remozo autonómico confluyen con las propuestas de un Federalismo de Estado español monárquico o de la Federalización del Reino de España.

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