"Reseteemos el sistema" hizo fortuna, en las
plazas indignadas y las manifestaciones del 15 M, ante la crisis económica. Es
un símil de lo que hacemos cuando el ordenador se colapsa.
Aplicado a EUiA conviene reiniciar el concepto y actualizar
el movimiento social y político.
Hemos acumulado experiencias importantes como las de la
fallida experiencia de los siete años de las izquierdas tripartitas, las del
grave impacto de la crisis económica, con el giro drástico hacia la derecha
(PP, CiU). Nos pasa como con los nuevos programas y los parches informáticos,
los ordenadores y los programas digieren con dificultad los nuevos avances.
Tenemos unas experiencias positivas que nos han permitido
disponer de más concejalías y electos diputados/as, de una coalición, de
probar los límites de ciertas gestiones municipalistas y gubernamentales, de
insertarnos en movilizaciones y acción social comprometida. Esto convive con
otras experiencias como cierta esqueletización en asambleas de base, un
retroceso de la afiliación, la reducción de la pluralidad orgánica, la
abducción por parte de la disciplina institucional parlamentaria, impuesta
unilateral desde la coalición por la componente predominante, la deriva de las
coordinaciones en órganos vacíos de contenido político determinados por
organismos administrativos que ejecutan y sustituyen la coordinación política
colectiva. En fin, tenemos que superar una dirección política "de los muditos"
amortizada.
Necesitamos encarar una nueva etapa. Por eso tenemos que
reiniciar el movimiento EUiA. Aprovechar todo el acumulado positivo, valorar
las experiencias, limpiar lo negativo, y ordenar el conjunto.
Para poder hacerlo en buenas condiciones debemos preparar el
próximo Consejo Nacional del 15 de enero y la 6ª Asamblea de la primavera de
forma bien participativa, compartida, con toda la transparencia posible, con
inmersión y mestizaje en la multiplicidad de izquierda comprometida,
sindicalista, joven, mujer y de la inmigración.
Podemos incorporar metodologías como la de los Foros de
refundación y de la Convocatoria social, donde casi la mitad de las
participaciones y aportaciones debían ser de personas comprometidas de fuera de
la organización, probable votante y favorable al proyecto político en que somos
implicados/as.
Ayudaría bastante que la coordinación general se considerara
de forma explícita como interina o en funciones. Esto facilitaría un proceso de
coordinación natural con impulso efectivo de los equipos establecidos, plurales
y compartidos entre tendencias y territorios. La preparación de la 6ª Asamblea
debe gestarse desde el empoderamiento de la afiliación, de las asambleas de
base, y de la gente afín luchadora con la que estamos comprometidos/as a
construir tejido social.
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