9/12/11

A lo hecho, pecho

La renuncia o la no firma al plan de pensiones privado para las y los diputados fue una decisión política personal de Cayo Laras seguida y difundida con entusiasmo por Alberto Garzón. Fue una decisión in situ fruto de una concepción de coherencia personal y de lo planteado durante la campaña electoral.
Resulta que esa medida tan limitada y hasta inocente se convirtió en la noticia protagonista del nuevo grupo parlamentario en torno a IU. El Twiter ardió, junto a la redes sociales. La concepción del "No nos representan, no" dejó abrirse una pequeñísima brecha sobre ¿quizás no todos son tan iguales?
La medida ha tenido un impacto tan popular y bien recibida que otros diputados de otros grupos se aprestaron a apuntarse a la no firma o a la renuncia.
En muchas empresas, y en la administración, este tipo de planes forman parte de los convenios y de una mejora o compensación el salario. Ahora bien en el caso de representantes electos, que no son funcionarios en tanto personas electas, la ciudadanía más alerta asimila todo lo que sobrepasa a la media trabajadora a privilegios.
La frontera entre los medios necesarios para poder ejercer de diputados y diputadas y los privilegios que apartan a esas mismas personas y los elevan por encima de las necesidades de sus electores, es muy tenue y frágil.
Bienvenidos por lo tanto los gestos comprometidos contra los privilegios.
La renuncia mencionada es una buena decisión personal con un impacto política envidiable. Algunos han seguido a regañadientes por aquello de "a lo hecho, pecho", pero para quienes lo han difundido y aplaudido ha sido oxígeno en un coso turbio de componendas de poder de los poderosos.

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