17/10/11

Acción indignada global #15O




#acampadasol (Madrid) y #acampadabcn (Cataluña) se han constituido en el epicentro de los nódulos de la acción indignada global. La indignación rebelde ha tomado las calles en grandes urbes de los cinco continentes. Desde la nube la acción organizada funciona de maravillas. El Ave Fénix #15 M vuelve a elevarse en un vuelo majestuoso.
la juventud en acción concita la simpatía ciudadana, arrastra y confluye con el sindicalismo y con las organizaciones políticas de las izquierdas. Lo hace de manera colectiva, unitaria y masiva.
En vez de minoría, parte o vanguardia, es un destilado de una ciudadanía y de una sociedad que no aceptan las consecuencias de la crisis, ni que las políticas para resolver la crisis económica hayan de perjudicar a la gran mayoría de la población y salvaguardar los beneficios de lo banqueros y grandes fortunas, ni a los privilegios del estamento político oficial.
Las consignas sencillas, claras, comprensibles y de gran impacto. Con unos pocos lemas del movimiento 15 M sintetizan el sentimiento profundo y la necesidad de la ciudadanía. Estas verdades como puños expresan una inaudita capacidad creativa, una virtuosa clarividencia basada en las nuevas tecnologías TIC de la sociedad del conocimiento, con el uso intensivo de las posibilidades que brinda la nube y las redes sociales, la práctica sin prevenciones de los modernos conocimientos de dinámica de grupos, resolución de conflictos, consenso colectivo y técnicas pedagógicas dialógicas.
Tenemos ante los ojos un fenómeno inédito de propuestas inmediatas y de futuro, con una movilización masiva potente internacional, y una organización difusa y eficaz sin liderazgos reconocibles, ni manos negras y Estados moviendo las marionetas.
¿Es una revolución? ¿Es revolucionario? Por el momento es un algo ciudadano, popular, interclasista. Es una revuelta parcial de los sin futuro y de quienes no quieren una vuelta atrás de cien años en la historia, cosa por lo demás imposible, al menos de la misma manera en que la hemos conocido. Es una rebelión pacífica y cívica, en estadio de generación de denuncia y propuesta, de petición a los poderes económicos y políticos, con grandes dosis de ilusión en corregir lo que se denuncia como graves errores del sistema "resetearlo". Aún hay que hacer camino hasta probar si sirve "resetear" o es necesario cambiar programa y ordenador.
La rebeldía de la denuncia convertida en movilización contiene los ingredientes para una transformación social revolucionaria. La denuncia, la movilización, se aboca al reto de convertir las propuestas en conseguir cosas sensibles.

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