8/2/12

Liderazgo

La profundidad de la crisis nos lleva a debatir sobre la necesidad de cómo hacerle frente, tanto en la Autonomía de Cataluña como en el Estado.
Las propuestas y las alianzas forman parte de la lucha en la calle. En Cataluña hay la Plataforma contra los recortes, Entidades y organismos sociales y cívicos, como el 15 M, que se plantean sobre qué bases y cómo reunir el máximo de fuerzas. La última manifestación que agrupó al Foro Social Catalán y la plataforma contra los recortes muestra la tendencia unitaria. En el Estado son los sindicatos que están haciendo movimientos para confluir en una plataforma estatal en defensa de los servicios públicos, con una composición social, política y ciudadana.
Cuando se trata la idea de un frente amplio en el que pueda participar todas las clases y segmentos sociales necesitamos plantearnos el tipo de propuestas y objetivos a defender, las componentes sociales que formarán parte, y qué sector social imprimirá el liderazgo.
Los conceptos de pueblo y popular con los que se adjetiva el tipo de iniciativa o frente, incluso las referencias al catalanismo popular, o la idea que se usa cada vez más sobre defender la cohesión social, son expresiones muy confusas respecto a quien le corresponde movilizarse, y a qué segmento social le corresponde el liderazgo.
¿Con qué segmentos sociales conviene aliarse en contra los recortes, los destrozos y la involución, social y política, que se impone desde los centros de poder UE y desde los gobiernos español y catalán, que actúan de ejecutores de los intereses del capital financiero europeo, español y catalán? Podemos convenir que todos los sectores sociales golpeados pueden formar parte de un bloque. Para la izquierda que quiere construir una alternativa política y social es tan importante detectar y fomentar la posibilidad de un bloque, como el de diferenciarse nítidamente de sus componentes, por lo tanto en qué segmento social debe pivotar las reivindicaciones, la movilización y el liderazgo. Los segmentos o clases que lideren serán quienes determinarán hasta dónde puede ir la lucha y qué alternativa se podrá construir. No sea que se vuelva a reproducir, a pesar de la situación tan diferente, lo que sucedió cuando la transición del franquismo a la monarquía parlamentaria. O como a la Asamblea de Cataluña de los años 70 le sucedió un largo liderazgo y hegemonía popular catalana por parte de la burguesía expresada en CiU, con un Estatuto de Autonomía que cerró el paso al derecho de autodeterminación.
Todo tipo de frente en Cataluña debe pasar por una diferenciación política clara y firme del liderazgo nacional de CiU. El enfrentamiento con el Estado y con las políticas del gobierno estatal español no pueden llevar a la izquierda alternativa y transformadora catalana a hacer ningún tipo de alianza que permita el liderazgo político de CiU y subsuma a la mayoritaria componente trabajadora. Ni con el Pacto Fiscal o el Concierto económico, ni en la lengua, ni en el necesario derecho a decidir, con el debate sobre el Estado propio y el tipo de relación con el Estado español, más o menos federal, confederal, o

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