7/1/13

La población catalana no se merece este gobierno recortador y provisional


El dicho "los pueblos tienen el gobierno que se merecen" es un gran mito bien injusto. En Cataluña tenemos dos gobiernos -el catalán de la Generalitat y el español del Estado-, pero ninguno de ellos se lo merece este pueblo trabajador, luchador y creativo, irreductible. La población catalana ha demostrado una gran capacidad de mestizaje de mil y una culturas y etnias, una firme dosis de autoestima y convicción hacia su tierra y lengua, un significativo talento innovador que complementa un territorio y población pequeña con España, la Península Ibérica y Europa.
La voluntad popular ciudadana expresada en la forma de plebiscito movilizador masivo, tanto el 10 de julio de 2010 ("Somos una nación" "Nosotros decidimos"), como el 11 de septiembre de 2012 ("Libertad" "Independencia" "Nuevo Estado dentro de Europa "), no se merece este gobierno recortador y provisional, por muchas promesas de consulta que aireen.
El gobierno de Mas de CiU, con el apoyo y tutelaje a la sombra por parte de ERC, no es el adecuado ni corresponde a las necesidades trabajadoras, ni a las aspiraciones populares y de la ciudadanía.
El pan que este gobierno lleva bajo el brazo es un presupuesto de recortes sociales y otros de 4.000 millones de euro; esto no es libertad ni soberanía, es un indeseable y envenenado regalo de reyes.
En ningún momento la población ha dado muestras de aprobación de los recortes, en todo caso se produce una profunda resignación ante la brutalidad de la crisis, a la vez de rechazo y movilización en contra de sus consecuencias. El castigo electoral a CiU tiene esta lectura: no se quieren los recortes. En cambio el premio electoral a ERC, quiere decir: adelante con la consulta. El progreso de la coalición ICV-EUiA, y también de la CUP, es una señal de complementar la causa nacional con la social, sin supeditarse las entre sí.
El mensaje de CiU, asumido por ERC, sobre que la independencia permitirá disponer de más dinero y templar los estragos económicos y sociales de la crisis es una ilusión; demagogia sobre el sentimiento catalán.
En la actualidad una independencia política, incluso una democratización importante en la soberanía y participación política ciudadana, no representa en sí misma la independencia económica, o la capacidad de soberanía real en el dominio económico de la propiedad de los grandes medios de producción, es decir, de las grandes finanzas, empresas, distribución, del suelo e inmobiliario. La dimensión macroeconómica es pan-europea, ibérica y mundial. Las políticas alternativas a la crisis deben convertirse en óptica pan-europea y pan-ibérica.
Lo que le hace falta a la población trabajadora es independencia respecto a la gran propiedad explotadora catalana y la explotadora dominante española.
Los grandes poderes económicos utilizan el Estado español para chupar la sangre a la población trabajadora española y a la catalana, como una sanguijuela parásita del cuerpo social. Estos dos pueblos necesitan hacer causa común para derrotar las grandes finanzas, capitales, y el Estado que defiende los intereses del 1%.
Las alternativas viven y surgen desde los movilizaciones sociales diversas y del sindicalismo.
ERC intenta auparse a las espaldas de CiU, para arrebatarle su electorado popular con el que dar la campanada del sorpasso, avanzando hacia la hegemonía electoral y social. Pero el peaje de los 4.000 millones € de recortes puede dar al traste y desvanecer este sueño. Con los recortes sociales y la recesión económica la hegemonía política, y económica, seguirá en manos de la derecha.
Ni que fuera incrementando la dádivas caritativas, Mas podrá cumplir con el talante social en que ha encadenado su nuevo discurso de presidente sin mayoría excepcional. Son cantos de sirena para endosar toda la responsabilidad recortadora al gobierno del Estado y a la crisis.
Estas son las reglas de juego que está adoptando Jonqueras de ERC, con la justificación de que así se conseguirá la consulta, el ejercicio del derecho a decidir, y la práctica de la soberanía catalana.
Libertad soberana de Cataluña golpeando al pueblo catalán, destruyendo trabajo, educación, salud y condiciones de vida?
La consulta y la libertad son imprescindibles, pero no pueden representar ir del brazo de los recortes y de la burguesía catalana con el liderazgo de CiU.
Una perspectiva de liberación necesita la denuncia explícita y constante de la explotación de los prohombres de las finanzas y las empresas catalanas, así como del apoyo de CiU a las medidas favorables a los grandes poderes económicos, por parte del gobierno de la Generalitat, el del Estado y las imposiciones de Bruselas.
La preparación para una consulta debe dar un giro. Debe abrir paso a un proceso institucional en los planos pan-europeos, pan-ibéricos y catalán. Un proceso participativo popular que permita levantar la bandera de una nueva referencia política que desbanque la hegemonía de la derecha y de CiU.
La consulta no debe llevar como Caballo de Troya la aceptación de los recortes. Tampoco los recortes pueden justificar el rechazo a la consulta soberana catalana. Es decir, hay que movilizar y actuar para la consulta, a la vez que se sigue enfrentándose y luchando contra los recortes.
La Cataluña del siglo XXI debe ser libre y social.
* Detalle de la ilustración de Max.

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