22/1/13

Hacer la Consulta, legítima y vinculante


La consulta para decidir sobre Cataluña debe hacerse y ser vinculante. El ejercicio del derecho a decidir debe convertirse en la legitimidad política práctica de la soberanía catalana. La legalidad debe surgir como una proyección de la legitimidad de la soberanía de la población y la ciudadanía de Cataluña.
Todo lo que desvíe o aplace una consulta democrática para definir el estatus político e institucional de Cataluña, no corresponde a las dos grandes manifestaciones, casi plebiscitos, con peticiones muy claras que no hay que traducir y menos tergiversar: "Somos una nación, nosotros decidimos" (10 de julio de 2010), "Libertad, Independencia, Nuevo Estado de Europa" (11 de septiembre de 2012). El primer paso político es hacer la consulta para que la población decida lo que quiere.
En el acto de Avancem (del PSC) del miércoles 16, lo concluyó Fabián Mohedano con una emotiva expresión de gran carga política: "Por favor no derrochemos el sueño de una mayoría de catalanes". Pongamos manos a la obra.
Casi a los nueve meses de la sexta asamblea nacional de EUiA los conceptos nuevo espacio, ir hacia un tipo de Syriza catalana, alianza entre autonomistas, federalistas e independentistas, los reconocemos cuando afluyen desde otras organizaciones, aunque con otros nombres y, probablemente, con contenidos que responden a bases y capas sociales diversas.
El tono dado en junio del año pasado necesita tomar cuerpo en la orquesta. Un cuerpo con muchos instrumentos y tonos, pero al que hay que acompasar con un mismo ritmo, partitura y también sentimiento.
Nos mojamos, como fustigó el representante de ERC en el acto de Avancem, o seguimos con los tics de opacidad y el continuo aplazamiento de la transparencia, ¿no fuera que nos tomaran las ideas, o nos las abortasen los enemigos seculares?
Tenemos propuestas intercambiadas con la CUP, unas por parte de EUiA y otras de la CUP. Estamos en conversación constante con ICV. Hemos hecho entrevistas y cafés con Avancem del PSC, Anticapitalistas, Sindicatos (CCOO, UGT, CGT), ANC, En Lucha, y otras Entidades.
El secreto está en hacer camino confluente desde la acción política a pie de calle, empresa y escuela, hospital, desahucios y tantos otros, de modo que condicione todo lo que se vaya también acordando y configurando por arriba.
Las propuestas parlamentarias son muy importantes, como promover una Comisión legislativa para la consulta y una Declaración de soberanía que no nos ponga a remolque de los intereses de CiU y de los poderes económicos catalanes. Para ello se necesita poder social y ciudadano. Y esto sólo radica a fondo desde a pie de calle, con la movilización y la organización que surja de la fuerza colectiva trabajadora y de la nación.
La consulta es una oportunidad de soberanía y de libertad secular. Es algo del tipo de la consulta lo que puede abrir paso a procesos constituyentes democráticos populares. Hacia una Cataluña libre y social, republicana, liberada de la Monarquía.
Unos consideran que es posible hacerlo con las propias y únicas fuerzas catalanas; otros pensamos que necesitamos el apoyo y la alianza firme con la clase trabajadora del Estado, los otros pueblos y naciones. Pongámonos en camino, sí, avancemos. Hagamos la consulta y hagámosla vinculante.

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