7/11/12

Y van ocho manifiestos sobre el federalismo y la independencia

El interés suscitado es innegable. A la vista está la floración de federalismos que suscita el vuelco en Cataluña hacia la idea de independencia y de Estado catalán. En especial cuando, después de la gran manifestación del 11 de septiembre de este año ("Libertad, Independencia, Nuevo Estado de Europa"), el Parlamento catalán ha acordado que se realice una consulta ciudadana para la próxima legislatura sobre la relación entre Cataluña y España, y un Estado catalán.

Kalvellido.
Es notable la diferencia de cuando Alfonso Guerra se jactó de haber "cepillado y limpiado como una patena" la renovación del Estatuto catalán. La limpieza, desde la óptica española, liquidó de la parte normativa del Estatut, catalán, todo atisbo de derecho a la autodeterminación y a una Fiscalidad autonómica. Por supuesto hay diferencia de cuando el TC anuló lisa y llanamente el Estatut adoptado en Cataluña y por las Cortes españolas. Entonces no hubo ningún manifiesto de brotes federalistas a favor del Estatut catalán renovado. Tampoco hubo ningún manifiesto federalizador contra el atropello constitucional a la pequeña parte de soberanía catalana. El desarrollo del Estado de las Autonomías pasó a mejor vida, fallido por la re-centralización del gobierno PSOE de Zapatero-Rubalcaba, acentuada con el gobierno PP. El federalismo español yacía tranquilo en el lecho del Estado español único y unido de la Monarquía por una sacrosanta legalidad constitucional inalterable, sin percibir agresión alguna a la soberanía ciudadana de las esquilmadas renovaciones autonómicas.
Ahora la mayoría de los manifiestos sobre el federalismo, van a defender el encaje catalán desde la óptica de los intereses y mantenimiento del actual Estado y Constitución española, como portavoces del pueblo español. Estos manifiestos, en distintos grados, son contrarios a la libre y soberana decisión ciudadana de Cataluña. Son manifiestos contra la independencia (separación, segregación), por supuesto.
Pero quizás lo más significativo de quienes son prominentes demócratas, y muchas de las personas comprometidas con las libertades mil y causas sociales, es la negación lisa y llana de una soberanía ciudadana popular plena. Ninguna mención a una ciudadanía completa para el pueblo español, es decir republicana. Los brotes federales son de negación precisa del derecho unilateral de un pueblo a ejercer su soberanía con el derecho a la autodeterminación, según legislación y declaraciones internacionales. 
Se repite como un eco que el Estado español, democrático se apostilla, no puede existir sin Cataluña. Entonces ¿porqué no se ha negociado con Cataluña este encaje imprescindible? Se propaga que la secesión provocará la fractura social ¿acaso no es la crisis de los potentados lo que está destruyendo lo social y forzando la involución democrática? El coro federal canta en distintos tonos: Hay que escuchar y respetar lo que quiera la población catalana, pero es la población española quien decide sobre toda España y por lo tanto sobre Cataluña, faltaría más en una ley, legalidad y "orden constitucional pactado por todos". Olvidan que el pacto de transición de la dictadura a la monarquía parlamentaria fue tutelado por el ejército franquista, jueces, jerarcas y financieros y, en ese sentido, tuvo más de imposición que de revolución democrática.  Por si hay dudas pervive la foto del golpe de estado del coronel Tejero, con el que se firmó "pacto del capó" que determinó los límites nacional españoles a la Monarquía Autonómica.
Eso no es diálogo ni acuerdo democrático, es imposición de una ley y una Constitución que una parte, aunque sea mayoritaria, considera inalterable y eterna, excepto cuando lo mandan los poderes económicos de la Unión Europea.
El octavo manifiesto que he contabilizado (aunque hay un noveno que no tengo disponible, y un décimo que acaba de surgir desde Galicia), es "A favor de la izquierda y del federalismo para responder al crecientesecesionismo", o según el diario que la ha promocionado "por el federalismo y el consenso".
Suso de Toro ha captado la esencia de este manifiesto (alude también al noveno). Así el escritor gallego señala en clave democrática nítida: "Se dirigen a los catalanes razonando los beneficios de seguir como están y los peligros de probar la independencia pero da la impresión de que los firmantes vivieron una realidad distinta de la que vivió la mayor parte de los catalanes. (...) Se estará a favor del federalismo, del centralismo, de la independencia o de lo que sea pero si los catalanes quieren decidir su futuro los demócratas deben reconocerles ese derecho". Suso de Toro en eldiario.es
Un resumen de este octavo manifiesto mencionado, podría ser: a) seguimos la hoja de ruta del federalismo de obligada unión de JL Cebrián; b) está contra el secesionismo, contra la independencia de Cataluña; c) la secesión sería la gota que desbordaría el contenido social del vaso; d) hay que acatar el orden constitucional y no violentar la ley vigente; e) el resto de los españoles han de tomar en consideración el sentimiento catalán y respetarlo para encontrar una solución adecuada y respetuosa, como compromiso irrenunciable... pero...hay que saber que muchas voces reclaman seguir avanzando juntos; f) no defiende que sea el pueblo catalán sea quien pueda y quien tenga que decidir, quien haga efectivo su derecho a la soberanía; g) en cambio se afirma la posibilidad de un mejor encaje, una financiación y una federalización autonomista ampliando la Constitución de 1978; h) asegura que la Constitución de 1978 y el Estatut de 2006 no niegan el ejercer su derecho a decidir; i) presenta una realidad grotesca por inexistente, niega lo que ha sucedido y lo que vivido en lo constitucional autonómico durante los últimos treinta y cuatro años, carga las tintas contra los partidos que apoyan la fulminante independencia de Cataluña, tergiversa a conciencia las causas de la evolución plurinacional y el creciente rechazo al Estado español; j) es doloroso y lamentable ver firmas como la de la querida escritora Almudena Grandes.
El manifiesto "A favor de la izquierda y del federalismo para responder al creciente secesionismo" rezuma un rancio olor a neo-"Una, grande y libre..." (de destino en lo universal) de la máxima joseantoniana.
La convicción democrática republicana de muchas de las personas firmantes, no de todas, se ve sometida a una pleitesía a la Constitución de 1978 y a un breve pero intenso panegírico a la transición a la monarquía: "(actúan)... sin atender al orden constitucional pactado por todos", "La transición de la dictadura a la democracia se hizo de la ley a la ley pasando por la ley", "los independentistas... (para su) transición nacional... se proponen violentar la ley democrática, hecha por todos y para todos, con el propósito de alumbrar una ley nueva... sin contar con los demás".
¿De qué serviría el derecho a la autodeterminación si no es posible ejercer este derecho?
A qué viene el párrafo de "compromiso irrenunciable" según la "convicción democrática" a "tomar en consideración" si se manifiesta un sentimiento mayoritario "contrario de modo irreductible y permanente al mantenimiento de las instituciones que todos nos dimos...". ¿Es un compromiso firme o un tranquilizante de conciencias democráticas para no reconocer lo que es el fondo práctico del asunto? ¿Puede la ciudadanía de Cataluña decidir por referéndum su futuro institucional según decisión soberana y unilateral, o es una decisión a realizar "entre todos juntos" para no "violentar la ley", como afirma el manifiesto? ¿Cómo se puede volver atrás de las negativas a la renovación del Estatut? ¿Qué pasó con el portazo al Plan Ibarretxe que bloqué la consulta vasca? ¿Cómo van a federalizarse unas autonomías moribundas, en estado de intervención, y con la doble presión del rescate? ¿Porqué sería imposible un Estado catalán dentro de Europa? ¿Qué significa que "sin su aportación solidaria (la de Cataluña) no puede entenderse la España democrática"? El párrafo en cuestión es artificioso por tramposo y falso.
Al menos en la movilización masiva popular ciudadana, tal cual fue el 11 de septiembre, se trata de "Libertad, Independencia, Nuevo Estado de Europa". Con esta presión popular lo que está en el horizonte de la próxima legislatura es una consulta o referéndum vinculante.
Esta consulta soberanista ha substituido de momento a la propuesta del presidente Mas y de CiU que era la de negociar un Pacto Fiscal entre Cataluña y el Estado español, cosa a la que el gobierno del Estado español, a través del presidente Rajoy del PP, rechazó de plano.
Lo más lógico sería que las personas de convicciones democráticas y federalistas, tomaran nota de la realidad política. Ya no se puede seguir como hasta ahora. No lo permite la crisis, ni la gestión nefasta de la crisis, ni la evolución de los sentimientos nacionales y realidades territoriales existentes en el Estado español.
Es tiempo de enfocar el hecho nacional según un tiple pacto de soberanía. Europea, estatal y nacional. La clave democrática está en torno a tres procesos constituyentes que pueden divergir o confluir: uno en Cataluña (y sin borrar al País Vasco y a Galicia), otro en España, y el tercero en Europa. Es tiempo para garantizar una república catalana, libre y social, libremente relacionada con los pueblos, naciones y Estados, si así lo decide la ciudadanía en Cataluña.

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