1/9/14

La izquierda debe liderar el movimiento por el derecho a decidir


Durante este agosto y previsiblemente el otoño que nos espera, Cataluña será el principal elemento de inestabilidad y ruptura del régimen monárquico y del Gobierno de Rajoy del Partido Popular.
La determinación del pueblo catalán de decidir su futura relación con los pueblos vecinos el 9N, apoyándose en una gran movilización popular de centenares de miles de personas que se volverá a repetir este 11 de septiembre, está fisurando las alianzas de quienes apuntalaron la Constitución de 1978.
Uno de esos puntales y todo un símbolo de la burguesía catalana, la familia Pujol, ha admitido que no solo “España roba a Cataluña”, sino que, de paso, su fortuna y las de otras élites políticas que la han gobernado durante más de 25 años también son el resultado de la estafa y la corrupción.
El escándalo Pujol pone de manifiesto la incapacidad de la burguesía catalana, con CiU como principal referente político, de liderar un proceso hacia una república catalana social y democrática.
Las esperanzas de la oligarquía española de bloquear el proceso soberanista catalán a través del escándalo Pujol se verán frustradas cuando recoja la bandera de la libertad nacional la izquierda y los trabajadores para impulsar hasta sus últimas consecuencias el derecho democrático a decidir del pueblo de Cataluña.
Para que este proceso, y las oportunidades que abre, lleguen a buen puerto, es imprescindible que la izquierda tome las riendas del proceso soberanista y se implique a fondo, fundiendo en un solo programa tanto las reivindicaciones sociales de la gente trabajadora como la solución democrática a las aspiraciones nacionales del pueblo de Cataluña.
La defensa de la libre decisión en Cataluña por parte de la izquierda española es la mejor garantía de generar confianza fraterna entre los pueblos frente a la dominación del estado coronado y de las fuerzas políticas burguesas catalanas y españolas.
Entender que el auge actual del movimiento popular por el derecho a decidir es una consecuencia directa de la crisis del régimen monárquico de la Constitución de 1978, es lo que permitirá crear lazos y solidaridades con las izquierdas del conjunto del estado español.
Estas izquierdas tienen tanto interés como las clases trabajadoras catalanas en poner fin a este régimen reaccionario y de austeridad permanente y decidir ellos también en libertad su futuro político, más allá de la monarquía, hacia la república.
En este camino de confluencia constituyente republicana nos encontraremos. Para construir desde la solidaridad y la igualdad una confederación de repúblicas ibéricas.
De la Carta de La Aurora.

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