11/10/13

De entrada, SI...


El Parlament de Catalunya se ha dado un plazo hasta final de año para concretar la pregunta y el plazo de la Consulta. Eso está a la vuelta de la esquina. Poco más de dos meses.
La presión imponente de la movilización de la Via catalana hacia la independencia (400 Km, un millón seiscientas mil personas) y la Asamblea Nacional Catalana, ha penetrado en los centros del poder económico, en la representación parlamentaria y en la orientación de partidos y sindicatos, como ojo de huracán político.
Ahora bien, esta movilización necesita su estructuración política, sin la cual podría perder su gran fuerza cívica. El símbolo establecido en la conciencia popular es la Independencia. Y junto a este símbolo, la idea de un Nuevo Estado de Europa. La concreción política es asumir la soberanía nacional catalana con una Consulta o Referéndum.
La organización que se beneficia de esa expresión política de esa conciencia movilizada por y en torno la Independencia y la realización de la Consulta es ERC, y en parte la CUP. Quien no se beneficia y queda lesionada de momento es CiU. La Coalición ICV-EUiA se mantiene con una actitud política entre temerosa, prudente y de evitar lo que denomina fractura social o entre la gente trabajadora, pero con una defensa clara de que se realice la Consulta y se acate la decisión popular, sea cual sea. La Coalición tiene el importante as de que una fuerza estatal como IU y el Grupo Parlamentario de la Izquierda defienda la Consulta y la decisión que haya. Quienes salen perjudicados son el PP (no acepta la Consulta) y el PSC (sólo acepta una Consulta legal, imposible en la actual Constitución). En cambio C's fagocita a PP y parte del PSC con una agitación contra la independencia y la Consulta, contra la soberanía catalana y a favor de la unidad estatal española coronada tal cual está.
Ante este órdago, los cenáculos políticos se debaten en la especulación de si habrá o no podrá haber la Consulta. Tengamos en cuenta que el Estado la niega como ilegal y que la patronal catalana no la ve de ninguna manera con buenos ojos. Por esto han puesto a Duran a ponerse de acuerdo con el PSC a trabajar para una Tercera vía que reconduzca la aspiración popular rupturista a unas Autonomías federalizadas, con nombre rimbombante y Fiscalidad más digerible para los bolsillos de los poderes económicos y financieros catalanes.
Otro caballo de batalla sobre la realización de la Consulta es la pregunta concreta a hacer.
Foto de Jordi Cohen.
Pero a estas alturas, el contenido literal de la pregunta sería lógico correspondiese al clamor popular o, en todo caso, a la expresión política que resumiese y concretase la aspiración de soberanía nacional.
¿Otras preguntas no se interpretarían como una estafa política?
Experiencias de haberlas haylas. La aspiración republicana fue frustrada de cuajo con la Constitución del 1978. El desmoronamiento de la Dictadura fue substituido por la Corona borbónica. Los Pueblos y Naciones que lucharon para derribar y liberarse del franquismo pasaron a Nación española, única e indivisible, y a Nacionalidades sin soberanía asimiladas a Regiones Autonómicas. Ciudadanía española, Nación y Nacionalidades tuteladas por la Corona y el Ejército o Fuerzas Armadas según se lea.
Con el bipartidismo formalizado con el PSOE de Felipe González en el gobierno, hubo otro ejercicio político de malabarismo mediático. El PSOE contrario a la OTAN convirtió el Referéndum sobre pertenecer o no a la OTAN en una burla nacional.
Felipe González y Alfonso Guerra estructuraron la campaña SPOE con el lema "OTAN, de entrada no". Un "NO" que era la ratificación de que España ya SI estaba en la Alianza Atlántica de la mano del gobierno PSOE. El 12 de marzo de 1986, el Referéndum consiguió un "SI" del 52,5% de los votantes, con una participación del 59,4 % por ciento, un 39,8% votó en favor del "no", que salió mayoritario en Cataluña, Navarra, País Vasco y en la provincia de Las Palmas en las Canarias. Izquierda Unida surgió de este proceso en 1986.
La Consulta es un instrumento básico de legitimidad y posible legalidad democrática de la soberanía nacional. Elucubrar o trabajar para un "NO" o un "Si, pero no", es una vía directa a la marginalidad en el espacio de la izquierda catalana.
Una pregunta justa y adecuada será la que satisfaga la demanda ciudadana de soberanía.

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