1/5/15

Unos apuntes sobre la Nueva Solidaritat Catalana de Borja de Riquer i Permanyer


Pegatina ANC 1 de Mayo.
Una cierta intelectualidad catalana, junto a una cada vez más menguada izquierda socialista y transformadora, se agita enojada a favor del unitarismo españolista o de un federal unionismo o de una unión federal. El fermento es que toda decisión catalana tiene que conllevar la condición de mantenerse "dentro" de España.
Se obvia incluso que el Reino borbónico es por naturaleza legal y política la forma constitucional del Estado español.
Romper con este Estado, y aún peor destruirlo, es un descenso en los círculos infernales dantescos. Reformar este Estado es la única vía posible que algunas mentes privilegiadas y ciertas fuerzas políticas contemplan. Que no sea posible reformarlo llega a entrar en la consideración de herejía política... nacionalista!
Salvador Seguí, Joaquim Maurin y Andreu Nin se deben revolver en su tumba ante esta lucidez intelectual y política que niega la ruptura democrática republicana y la revolución como sanas y necesarias posibilidades.
* El bloque favorable al derecho a decidir resulta que lo fragmenta los partidarios de la independencia, a pesar de que es el movimiento soberanista y por la independencia el que ha puesto en el escenario político concreto y real la ejecución del derecho a la autodeterminación. El articulista quizás prefiere una referencia ideológica abstracta o de propaganda de un futuro alejando del presente político, en vez de pelear por conseguir la soberanía política.
* La precipitación y el debilitamiento del frente catalán lo provocarían el movimiento que exige realizar la aspiración de soberanía del pueblo catalán. ¿Mantener el estatus quo fortalecería el movimiento que objetivamente se encamina a la ruptura soberanista con la legalidad del Reino de España?
* Ni una mención en el artículo al giro de la ANC desde “Somos una Nación, Nosotros decidimos” (pre-ANC), al “Libertad, Nuevo Estado en Europa, Independencia" de la ANC en vez del "Pacto Fiscal" que proponía el presidente de la Generalitat Artur Mas, a "Vía hacia la Independencia" (ANC), a la inmensa "V" de Victoria, Votar (de Ahora es el momento, Queremos votar), hasta el giro actual a la "República Catalana" con contenidos sociales.
* La ANC ha modulado y adaptado su estrategia completamente. De fundarse sobre la "Independencia primero y evitar todo los aspectos sociales que dividen a la clase poderosa de la explotada", a tratar de convencer a una masa significativa cualificada de "indecisa", hasta llamar a la movilización y la organización de nueva legalidad catalana con las necesidades sociales de la población con la república catalana. Para la ANC los contenidos sociales populares ya no son tanto la causa de la división, como el factor de unión de una gran masa social mayoritaria amplia. Quienes no rectifican su estrategia son el Estado y el Reino, los partidos estatales PP y PSOE, y una izquierda que se va marginalizando en Cataluña de contenido unionista o federal-unionista, que se ha acordado del derecho a la autodeterminación cuando la población, forjando entidades como la ANC (Asamblea Nacional Catalana), e incluso la AMI (Asociación de Municipios por la Independencia), ha decidido irrumpir en la escena política para superar el derrotismo y la negativa de los partidos a hacerse cargo de esa lucha por la liberad y soberanía de Catalunya.
* El presidente Mas se ha visto obligado por la presión popular y de la ANC (Carme Forcadell: "Presidente, convoque las elecciones en marzo") a anunciar unas elecciones anticipadas, aunque aún no las haya convocado. La inteligencia y habilidad a la que alude Borja de Riquer vuelve a situar la dinámica y el movimiento catalán en función de una relación de fuerzas española que niega, de facto, toda capacidad de mínima soberanía catalana. Ni siquiera aceptó la realización de la Consulta del 9 N como legal; no digamos ya el bloqueo que sufrió la renovación del Estatut de Catalunya. ¿Cuántas veces ha de tropezar en la misma piedra la nación catalana para superar la estupidez de ceñirse a una legalidad que niega para ayer, hoy y mañana, cualquier soberanía catalana?
* Claro que se negociará y pactará con Madrid, con Bruselas y con los grandes poderes financieros. Sencillamente, Borja de Riquer no será tan inocente, como para no tener en cuenta que es totalmente distinto negociar y pactar desde una soberanía propia catalana, una legalidad popular catalana, desde una ruptura política, que desde la dependencia total de una Autonomía bloqueada de un Estado sanguijuela, depredador de sus pueblos, incluido el español sin dudas. Las negociaciones y pactos con Madrid y Bruselas, serían mucho más sanos y clarificadores para todas las partes si hubiese ruptura constituyente de una república catalana.
* No hay ningún indicio de la ilusión de que unas elecciones españolas aseguren una mejora panorámica para la relación de contradicción entre el Reino de España, la Constitución de 1978 y Catalunya. Ni Podemos se atreve a una propuesta firme de defender la decisión de Catalunya si ganase la secesión. No hablemos de Ciudadanos. Y éstos son los nuevos fenómenos, desde la izquierda y la derecha.
Con Carme Forcadell.
* La construcción e imaginario de unos derechos españoles de un pueblo español, a lo sumo pluri-nacional no ha podido ser. El Estado denunciado y desmenuzado por Maurin y Nin no ha conseguido imponer una vía de unidad a lo prusiano alemán, la jacobina francesa, o como en la confederación Helvética, la Union Kindom y la Commenwalt, o la unidad italiana desde las ciudades Estado.
* Retrotraernos a la Solidaritat Catalana es caer en la tragicomedia política. La Solidaritat de Enric Prat de la Riba y de la Mancomunitat catalana no habían pasado la II República, ni el proceso revolucionario, ni la derrota de la República y la revolución por obra del fascismo franquista, ni la restauración borbónica de 1978 apuntalada por el PSOE y el PCE. No en vano los Cambó catalanes financiaron y sostuvieron la cruzada y el terror franquista aunque luego lamentaran que se obligase a "hablar cristiano" (alusión castiza a la lengua española) en vez de catalán.
* La lista única de país del president Mas es más una quimera, un espejismo, que una posibilidad política, sus defensores con variantes, que los ha habido y aún hay, están explorando otras posibilidades. La cuestión no reside en una lista única de país catalana, sino en la hegemonía política y el liderazgo político del movimiento nacional catalán hacia una constituyente soberana para una república catalana. O esa hegemonía bascula de una vez por todas a la mayoría ciudadana social, al sustrato de las izquierdas, o no habrá unidad y fuerza suficiente para motivar a toda la población a conseguir su soberanía.
* A Borja de Riquer no se le ocurre que se podrá proponer en la arena política la propuesta de una gran "Entesa" o coalición por la República Catalana, que incluyese las necesidades políticas sociales más elementales para Catalunya. En cambio la ANC ha repartido para la manifestación del 1 de Mayo una pegatina "Fem la República catalana dels drets socials i laborals" (Hagamos una República catalana de los derechos sociales y laborales).

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