26/5/15

Derrota del PP. Giro a la izquierda


La rebeldía de la indignación, de la PAH, las mareas, la Marcha de la Dignidad "Pan, Trabajo, Techo", el proceso soberanista catalán, han convertido los Ayuntamientos y las Autonomías confluyentes unitarias en el martillo que ha fracturado y abierto paso en el muro que parecía granítico de la mayoría absoluta del PP.Son una elecciones municipales. La rebeldía electoral no es aún una revolución. Pero sus efectos pueden ser una bola de nieve frente al desastre de la crisis económica, la corrupción y un Estado aquejado de disgregación por mengua de democracia. Barcelona es el mascarón de proa con "Barcelona en comú" y el salto a alcaldesa de Ada Colau. Madrid, con Ahora Madrid, completa el bastión municipalista del cambio de tendencia política. Valencia acrecienta el éxito de la ciudadanía.Todos las organizaciones partidarias del nuevo ciclo político se juegan su credibilidad en consolidar en políticas tangibles el nuevo panorama municipalista.  La contabilidad numérica de las miles de concejalías ha de dar paso al análisis cualitativo. Los números fríos pueden ser los árboles de un bosque o las gotas de una marea inmensa. Esta marea va con color, olor, caudal, velocidad y dirección concreta que permite dar un vuelco político general.Consolidar los votos es generar conciencia, promover movilización y organizar a la ciudadanía para conseguir las nuevas políticas necesarias. Los municipios hemos de convertirlos en los arietes de las necesidades populares más perentorias. 
La Carta de La Aurora adjunta se dedica a iniciar este análisis. 
Derrota del PP. Giro a la izquierda. Las elecciones municipales y autonómicas han supuesto una derrota sin paliativos del PP. Ha perdido 10 puntos, 2,5 millones de votos, que rompen el entramado institucional de nepotismo y corrupción que sostenían las mayorías absolutas impuestas desde 2007 y, en algunos casos como el ayuntamiento de Madrid, desde hace más de 20 años.
La tendencia cara a las elecciones generales es clara: el PP, ni siquiera con el recambio de Ciudadanos, podría mantener la mayoría de la derecha.
El PSOE pierde 2 puntos y 700.000 votos. Pero si se compara con 2007, son 12 puntos de caída. Juntos, los partidos del régimen del 78 pasan del 71,4% al 52% en estos años de la crisis, a lo que hay que sumar una caída de 6 puntos de CiU en Cataluña.
Las candidaturas unitarias de la izquierda, como Barcelona en Comú,  Ahora Madrid y las Mareas gallegas, el ascenso de Compromís en Valencia y la irrupción de Podemos en las autonómicas, suponen un giro a la izquierda capaz no solo de poner freno a las presiones de las clases dominantes de un gobierno PP-PSOE, sino de condicionar por la izquierda pactos de progreso con el PSOE en Aragón, Asturias, Castilla la Mancha, Valencia, Baleares y Extremadura. Y de forma similar, en Navarra con Geroa Bai.
Izquierda Unida, allí  donde ha contribuido a la unidad de las izquierdas, ha sabido mantenerse y reforzar su implantación social. Pero las debacles de Madrid y Valencia exigen una refundación imprescindible, tantas veces aplazada.
En Cataluña, el proceso soberanista sale reforzado también gracias al giro a la izquierda. ERC y las CUP compensan con creces la perdida de voto de CiU. Barcelona en Comú aporta la clave de una soberanía inclusiva social.  El nuevo protagonismo del cinturón rojo, sitúa en primer plano la necesidad de aunar la lucha por los derechos sociales y la República catalana.
En Euskal Herria, a pesar del cambio sustancial en Navarra, el PNV incrementa su hegemonía a costa de EH Bildu en Guipuzkoa.
En este escenario, apoyado en una mayor movilización popular y un importante cambio generacional que se expresa en el apoyo a Podemos y las candidaturas de confluencias unitarias de la izquierda, se abre la perspectiva de derrotar al PP en las elecciones generales de noviembre de este año.
La condición para ello es reagrupar en un mismo espacio político de resistencia y alternativa al neoliberalismo a las distintas izquierdas.
El camino de la construcción de una alternativa al régimen del 78 pasa por la unidad de la izquierda, por primarias y funcionamientos participativos plenamente democráticos, por la defensa de programas de emergencia y gobiernos de izquierda frente a las políticas neoliberales.
Desde la organización marxista La Aurora contribuimos a esta perspectiva prometedora que apunta el giro a la izquierda en estas elecciones municipales y autonómicas.

De la Carta de La Aurora.

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