23/3/12

La huelga es para ganar

Se gana o se pierde, también se puede quedar en tablas. Nada está asegurado, ni nada está perdido de antemano. No se consigue, o seguro se pierde, aquello por lo que no se moviliza y lucha. El retroceso laboral, social y político que provoca la crisis, y acrecienta las medidas de los gobiernos para obedecer y contentar a la patronal y su capital, es de una violencia social, institucional y empresarial de gran envergadura. Se puede aducir que no hay sangre ni muertes visibles, pero sí hay una guerra desatada del capital y el mercado contra el trabajo y las condiciones de vida trabajadoras. Y hay víctimas graves con las cinco millones trescientas mil personas condenadas al paro, además en proceso de crecimiento. Las "muertes" de los puestos de trabajo que se destruyen son para mantener los intereses y la existencia de una minoría parasitaria de poderosos señores de la guerra económica del capital. Hemos de hacer frente a estos gremios patronal gubernamentales ahora con la huelga general del 29 M. Sigo con la carta de La Aurora.
Esta huelga la tenemos que ganar. El proceso de movilización para el día 29 está en marcha. En las asambleas se constata el rechazo a la reforma laboral y a los recortes; en la calle la ciudadanía acoge con interés la información; en muchos lugares se están reuniendo las fuerzas sindicales, políticas y asociativas para iniciar procesos unitarios de apoyo y sostén a la huelga; en casi cada comentario se confirma que el ambiente es mucho mejor que ante la pasada huelga general del 29 de septiembre de 2010. Queda trabajo por hacer. La situación es dura, hay 5 millones de parados y con la reforma laboral los empresarios atemorizan a las plantillas. Las presiones y amenazas se han generalizado. No faltan argumentos contra la reforma ni ganas de echarla atrás, pero hay mucho temor, mucho miedo entre la clase trabajadora. Hay que redoblar el esfuerzo para combatirlo. Las semanas que ya llevamos de aplicación de la reforma demuestran para lo que sirve: más despidos y más baratos, menos defensas y más arbitrariedades empresariales. Como ante cada huelga general, la derecha clama por la libertad de ir a trabajar. Debido a la crisis capitalista 5 millones de personas no podrán ir a trabajar. No hay libertad cuando el patrón amenaza con el despido y la reforma quita derechos. Los piquetes informativos serán el día 29 los verdaderos defensores de la libertad, de que el trabajador o trabajadora se sienta en condiciones de decidir si secunda o no la huelga. También quieren hacer creer que la huelga no servirá para nada. Lo que no sirve es no hacer nada. Sólo la lucha puede permitir cambiar la relación de fuerzas. Nada está escrito por adelantado, depende de la lucha de clases. El gobierno Aznar se vio obligado a retirar un decretazo y tuvo que dimitir el ministro de Trabajo. Cierto que la situación no es la misma, pero todas tienen sus particularidades, lo importante es la capacidad de lucha. Si la huelga triunfa las cosas no serán igual. Ni teniendo mayoría absoluta el PP podrá gobernar de la misma manera. Que el paro sea general en las empresas, que las ciudades se paralicen y que las manifestaciones sean realmente masivas es la condición para que la huelga tenga sus resultados.
Será dura. Costará esfuerzo, pero esta huelga hay que ganarla. 20 de marzo de 2012

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