5/3/12

"He perdido" confiesa Jordi Pujol

Autonomista en los hechos, fundador de CiU, presidente de la Generalitat durante 23 años, avalista del primer gobierno PP de Aznar, alma política carismática y popular de la derecha catalana, Jordi Pujol, se confiesa perdedor más allá del victimismo crónico para pasar la zafata de la limosna económica y lingüística. No es baladí cuando dice en "La sexta": "Yo soy catalán, y soy español si puedo. Pero ahora no puedo ser español, es cada vez más difícil".
Ni Pujol, ni su sucesor en CiU y a presidente, Artur Mas, han convocado ningún referéndum para poder ejercer el derecho de "Nosotros decidimos" reclamado por la ciudadanía catalana con la gran manifestación del 10 de julio de 2010. A pesar de esta gestión política gubernamental, Pujol afirma que votaría "sí" a la independencia en un hipotético referéndum. Mas también dijo que había votado "SI a la independencia" en la consulta vinculante de Barcelona, ​​mientras al mismo tiempo impedía el trámite en la Mesa del Parlamento por una ILP sobre el asunto.
¿Independencia de corazón pero autonomismo en los hechos por los imperativos económicos? ¿En eso se debate la representación política de la burguesía catalana? ¿Moverá ficha la izquierda trabajadora? ¿Y la masa social y joven catalanista por la independencia?
Es aleccionador que varíe la conciencia en Cataluña sobre su relación con el Estado español y en cambio las fuerzas políticas sean tant inmovilistas en los hechos.
Hay un antes y un después profundo en la conciencia popular a raíz de la quiebra en la renovación del Estatuto y de la manifestación del "Nosotros decidimos".
Es patente que en la práctica quien tomó el testigo del aura de libertad catalana de la manifestación fue CiU con la recuperación del gobierno autonómico. Sin embargo en vez de convocar a continuación una consulta o un referéndum y movilizar a la ciudadanía, lo que hace CiU a diestro y siniestro es destruir servicios sociales vitales, reducir sueldos y ... cerrar filas con el gobierno del PP del estado español. La CiU de Mas, Pujol y Duran Lleida, otorga sus votos en un frente sólido detrás del PP, presionando por la derecha en la aplicación de los recortes, aceptando la supervisión del Estado de los Presupuestos autonómicos, y la liquidación de la escasa soberanía de las Autonomías. Debe ser más difícil ahora ser español para Pujol, pero no dudan en absoluto, ni les tiembla la mano y las convicciones catalanistas, a la hora de guarecerse del todo en el Estado y el gobierno español.
El independentista de entrevista argumentará la razón de Estado, ahora la fuerza mayor de la santa y bíblica crisis, para decir algo y hacer lo contrario. Mientras este contrasentido sea quien lleve el estandarte de la libertad de Cataluña poco se  puede hacer.
La proclama catalanista de CiU se estrella cuando el gobierno cierra los quirófanos del Hospital de Bellvitge, así condena a la gente trabajadora a una involución que retrocede a los años cuarenta del siglo pasado.
A la población trabajadora de Cataluña, la que es y se siente catalana de todo corazón, la que se considera tanto catalana como española, la que se describe como del todo española, la procedente de Latinoamérica, de Marruecos y de otros latitudes, que se ven gente española y catalana de adopción, les hace falta una bandera por la libertad nacional que les permita más soberanía real, con la defensa de las necesidades sociales contra la explotación de los poderes económicos de los propietarios catalanes en primer lugar y los españoles por extensión.
La bandera de la liberación nacional soberana catalana la podría levantar en buena ley una confluencia política de las organizaciones y Entidades que trabajen para conseguir aplicar el "Nosotros decidimos".

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