28/6/13

La consulta para decidir es la clave


Una Consulta para decidir sobre el Estado español y Cataluña está acordada por el Parlamento catalán. El gobierno y el Estado español rechazan esta Consulta por ilegal, por no ser acorde con la Constitución que hace a España, y a la nación española, indivisible.
En general está asentada la concepción, incluso entre quienes denuncian o rechazan la Monarquía, que el Estado es algo único, que esta unidad estatal beneficia a la población española, a todos los pueblos y naciones, y a la clase trabajadora en particular.
En cambio en Cataluña el más profundo, masivo y sentido movimiento de masas de la población en general y de la clase trabajadora, en las grandes urbes y en los pueblos, lo considera muy distinto, pues se  plantea que "Somos una nación, Nosotros decidimos", y quiere la "Libertad, Independencia, Nuevo Estado de Europa". En el País Vasco es muy parecido. Navarra le va a la zaga. En Galicia se agita y sube esta ansia de libertad nacional.
Entre las izquierdas, en el PSOE o en IU, se acepta que hay pueblos diferenciados, pero se entiende como una sola nación, a lo sumo una nación de nacionalidades, y con mucho esfuerzo un Estado plurinacional. Se llega a una especie de asimilación entre población trabajadora, pueblo, nación y Estado. El razonamiento del silogismo conduce a que la ruptura del Estado sería lo que dividiría a las naciones, la cohesión social del pueblo y sería perjudicial para la clase trabajadora. UPyD hace de ariete nacional-españolista contra la izquierda para agravar la población trabajadora según la pertenencia nacional de cada persona.
Entre la mayoría de las izquierdas españolas impera que pueda haber una Consulta para decidir, a condición de que sea legal y de que no signifique la secesión de la población consultada, es decir que no conduzca a la ruptura estatal.
Hace unas semanas el acuerdo entre IU, ICV y EUiA, rompió con estos condicionamientos a favor de una práctica democrática consecuente, donde lo fundamental es lo que quiere la ciudadanía y la población. La Consulta para decidir se convierte en la clave de las relaciones entre los pueblos, naciones y Estados. Cada pueblo ha de poder decidir lo que considere y establecer su relación política e institucional con los demás pueblos.
Es en las tres cuartas partes de la población de España, en el actual Estado español con la Monarquía, que está bien asentada la idea que el Estado beneficia al conjunto. En Cataluña lo que se ha afincado en el imaginario popular es el "España nos roba".
En esta esquemática simplificación de unos mitos muy populares hay algo de verdad y mucho de mentirosa demagogia.
La Consulta en Cataluña es una necesidad política ineludible. Esa Consulta se legitima por el apoyo de masas. El resultado de lo que se decida ha de poder ser vinculante y convertirse en legal. Somos parte de un choque entre legitimidades y legalidades. ¿Puede el gobierno del Estado imponer la Constitución de 1978 por encima de las decisiones populares y del parlamento catalán de 2013? ¿Es más legítima la decisión del pueblo español sobre España y Cataluña y sobre el pueblo catalán, o la decisión del pueblo catalán sobre Cataluña y su relación con España?
En la Mesa de debate del 20 Congreso del POR, "La libertad nacional y los procesos constituyentes", vamos a establecer mejor esta orientación política, en diálogo con las experiencias representadas por SORTU y EH Bildu, ANOVA y AGE, y las concepciones ideológicas que formamos parte de los proyectos de IU, de la Izquierda Plural y de EUiA, como es la CUT de Andalucía, el PCC y el POR. 
De la Carta de La Aurora, 20 Congreso POR

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