18/3/13

Diálogo entre Catalunya y España



El Parlamento catalán aprobó, el miércoles 13, instar al gobierno dela Generalitat a "iniciar un diálogo con el gobierno del Estado para posibilitar la celebración de una consulta a la ciudadanía catalana para decidir sobre su futuro". Votaron a favor 104 diputados/as de CiU, ERC, PSC e ICV-EUiA, en contra 27 del PPC y C's y 3 abstenciones de la CUP.
Es bien positivo y prometedor haber ampliado el apoyo a la Consulta para decidir. La incorporación del PSC permite reforzar la posibilidad del proceso por la libertad catalana.
Esta evolución en el Parlamento catalán necesita consolidarse con la movilización e implicación de la sociedad civil. Las entidades civiles, sociales, sindicales y políticas son las que consdiguieron desencadenar el nuevo tiempo catalán, sin ellas poco habrá de provecho para la población y las necesidades sociales.
Es muy importante que se incorpore el frente municipal al proceso de empoderamiento de soberanía. El proyecto de Ley de bases del régimen local es suficiente destructivo del poder municipal, por lo que valdría la pena que cogieran cartas en el asunto de la Consulta. La agresión del Estado a los municipios forma parte de la involución democrática.
El diálogo y buscar un acuerdo con el gobierno del Estado, forma parte de la voluntad política de efectuar la Consulta de forma legal. Ahora bien, esta resolución sobre el diálogo tiene un punto muy débil. Para dialogar y acordar debe ser entre dos o más partes, si una parte no quiere, es decir, si una parte lo que quiere es imponer a la otra sus condiciones, no iremos a ninguna parte.
¿Qué pasaría con la "posibilidad" y la decisión de celebrar la consulta en 2014, en el caso de que no haya diálogo entre el gobierno del Estado y el de la Autonomía, o se instaure un diálogo de sordos y no haya acuerdo? ¿Aceptará el PSC la legitimidad de la consulta como germen básico de legalidad?
La ilusión surgida por la decisión de hacer la Consulta en 2014 puede degenerar en frustración si se atasca el proceso en las alfombras de los despachos de la Corte. El sustrato de la antipolítica de los Bette Grillo autóctonos podría sacar pecho en un escenario de desencanto generalizado.
La política de proceso constitucional debe bajar a pie de calle, sino se quiere que lo emergente sea la antipolítica contra los políticos y el sistema que secuestra la participación soberana democrática de la ciudadanía.
El Estado español, la Monarquía y la Constitución, no están dispuestos a la reforma constitucional con la introducción del Derecho a la autodeterminación. Por no querer, el PP y el PSOE no quieren ni la Consulta que permita decidir a la ciudadanía de Cataluña sobre sí misma y sus instituciones.
La tendencia de fondo catalana va hacia la ruptura política con el Estado y la Constitución ("Independencia, Nuevo Estado de Europa"), para poder hacer negociaciones y en su caso acuerdos entre sujetos políticos y jurídicos soberanos en un cierto plano de igualdad.
El unionismo obligado español de Estado monárquico, o de un hipotético Estado federal, es una opción que no funciona en estos momentos para Cataluña. Una concepción de soberanía republicana española y catalana, debe contemplar varios procesos constituyentes libremente relacionados, según la decisión concreta de cada pueblo.
Hay que preparar y hacer la Consulta. Una Cataluña libre y social debe basarse en la movilización amplia y profunda de la ciudadanía.

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