19/1/12

Hipócritas lamentaciones

El twit (@iescolar Ignacio Escolar: "El sueldo medio por empleado en Goldman Sachs: 369.697 euros anuales. Estos son los que recetan "moderación salarial" kcy.me/6n8a") nos vueve a una dimensión galáctica-financiera. Imaginemos por un instante a las empresas e inversores clientes y sus ganancias con este emporio asesor financiero. Una infimísima abundancia se basa en una inmensa mayoría de miseria creciente e involución generalizada.

En la Carta de La Aurora: Resulta que los gobernantes que están recortando los derechos sociales lo hacen en contra de su voluntad. Rajoy dice que toma medidas en contra de su voluntad o que no ha quedado otro remedio que subir los impuestos. Son tan “humanos” que reconocen que la gente lo está pasando mal pero que las duras medidas son inevitables. ¡Pobrecitos ellos, como se esfuerzan por el pueblo! Hipócritas. Eso es lo que son. Aplican esa política porque les va bien a los suyos, sus amigos los banqueros, la patronal, los capitalistas.
Toda esa palabrería forma parte del marketing para adormecer las conciencias, para hacer creer que no es posible otra política. Y sin embargo, no sólo es posible sino que es necesario cambiar de política económica para cambiar la tendencia al aumento del paro, a la pérdida de la vivienda de miles de familias, a salarios cada vez más bajos, a una reforma laboral favorable a los empresarios. La política de priorizar el pago de la deuda soberana, recapitalizar a los bancos privados con dinero público del BCE y el ajuste fiscal ha provocado que Europa esté entrando en una segunda recesión, cuyos efectos sociales van a ser aún más devastadores.
Su política no tiene como primer objetivo resolver los problemas urgentes de los ciudadanos, el paro, la falta de vivienda, los bajos salarios, sino reducir el déficit, y eso quiere decir salvar a los bancos, a los especuladores de viviendas. Ese es su primer objetivo.
 Una política para resolver la crisis favoreciendo a la mayoría de la población implantaría, por ejemplo, la congelación de los salarios de los directivos de los bancos y las grandes empresas; el control de los beneficios de las empresas y su reinversión en la economía productiva; el control sobre los precios, particularmente en alimentación, transporte y energía.
Si quisieran crear empleo habría que dejar de despedir a los interinos o contratados de la Administración, así como a trabajadores de empresas con beneficios. Habría que poner en marcha planes de obras públicas; convertir las cajas de ahorro nacionalizadas en una banca pública para que fluyera el crédito. Es posible otra política. ¡Qué no nos vengan con cuentos! Para este cambio de rumbo se necesita la fuerza de la unidad y de la movilización. En todo el Estado español y en toda Europa. 17 de Enero de 2012

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