20/1/14

La Pregunta catalana es una importante oportunidad democrática

La Pregunta escogida por CiU, ERC, ICV, EUiA, CUP, ha sido desdoblada. Abre una doble oportunidad, en Cataluña y en España. Ahora hay Pregunta y fecha para la Consulta.
Cerramos un año 2013 involucionista y reaccionario. Recortes brutales que, como una pesadilla, nos sitúan en las condiciones laborales de nuestros abuelos y abuelas. Las leyes como la de seguridad ciudadana y la del derecho al aborto teletransportan a principios de los años setenta del franquismo dictatorial.
La única movilización masiva, potente y popular que está a la ofensiva en España resulta ser la del clamor catalán del somos una nación, queremos decidir, constituir un Estado nuevo y el de la Vía catalana hacia la independencia.
Esta realidad que expresa la ciudadanía ha forzado al conjunto social, los partidos y el Parlamento ha definirse en torno a la libertad de Cataluña.
Si hay una posibilidad política en la perspectiva a corto y medio plazo de un proceso de cambio democrático en España, esta tiene el epicentro y se propaga desde Cataluña, con la Consulta y la Pregunta. La periferia de España lanza el reto de la soberanía ciudadana, enfrentándose con el gobierno del estado del PP de Rajoy, el apoyo que le da el PSOE de Rubalcaba, así como con la Constitución de 1978 y la Corona del Reino de España.
Es una oportunidad fundamental que necesitamos aprovechar a fondo.
La fisura estatal actual la debemos transformar en fractura y ruptura firme a través de las que impulsar procesos constituyentes de la ciudadanía y pueblos y naciones. La oportunidad de que se conviertan en constituyentes significa que, si conseguimos implicar a la ciudadanía mayoritaria y a la gente trabajadora con la conciencia social y sindical, se puede transformar un avance democrático en un gran impulso para un cambio total de óptica en la orientación de las políticas sociales, laborales y económicas.
Quien tiene más que perder son los poderes económicos y estatales y españoles. Quien puede ganar es la ciudadanía española y catalana, estructurada de la forma democrática y libre establezcan.
Quien todavía se agarra a la Constitución de 1978 y en el Estado actual español no tiene capacidad de orquestar una política democrática de izquierdas ni un cambio fundamental en las políticas económicas recortadoras.
La fuerza necesaria reside o en el Estado y gobierno estructurado en el bipartidismo entre el PP y el PSOE, o en una movilización masiva rupturista, de corte revolucionario en cuanto a la forma de Estado, incluida la expectativa de enviar la monarquía en el trastero de la historia y conseguir una soberanía republicana.
Del Boletín electrónico de EUiA.

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