28/9/11

Nadie impone nada a nadie pero alguien impide

En el Acuerdo de asociación y protocolo de relaciones, EQUO e ICV se consideran dos proyectos políticos hermanos "en torno a los valores de la justicia social, la defensa del medio ambiente, los derechos humanos y la igualdad de género".

Hemos de celebrar este paso y estos valores para articular un espacio político en España. Y aún mejor si ICV consigue un referente estatal que se plantee que las condiciones políticas de la crisis "refuerzan la necesidad de hacer emerger proyectos políticos nuevos capaces de regenerar democráticamente el país y de garantizar una salida justa de la crisis económica y ambiental, encontrando respuestas a los desafíos de nuestro tiempo. La creación de empleo, el mantenimiento del Estado del bienestar y la lucha a favor del medio ambiente hacen más necesario que nunca el acuerdo de las fuerzas que se reconocen de la izquierda verde". Quizás conviene ampliar un poco el horizonte o el marco limitado "de la izquierda verde" de estos proyectos políticos para que podamos confluir y coincidir con la apuesta de IU por la refundación de la izquierda, con la ruta emprendida por las Mesas de convergencia ciudadana y, en fin, con el significado realmente novedoso y rompedor de un establisment político aupado y enquistado en las instituciones como representa el movimiento quincemayista (15 M).

Como este Acuerdo entre Equo e ICV se da en un contexto pre-electoral, conviene dilucidar como se traduce en la arena política. En el Acuerdo se expresa "5 – Ambas organizaciones coordinarán y consensuarán sus estrategias electorales, la oferta electoral común, sus alianzas políticas y sociales y sus estrategias parlamentarias. Sin menoscabo de las políticas de alianzas que se puedan establecer, EQUO e ICV acudirán conjuntamente a las elecciones europeas. Los/as eurodiputados/as elegidos de ambas formaciones serán miembros del Grupo Verde Europeo y del Partido Verde Europeo". Queda claro sobre las elecciones europeas, y es obvio que se evita concretar en las parlamentarias.

En ese sentido, desde la experiencia de la coalición y el grupo parlamentario existente entre IU-ICV-EUiA, EUiA e IU, han defendido desde el primer momento la conveniencia política tanto de la coalición, la campaña electoral, el grupo parlamentario amplio y plural con Equo y otras organizaciones, para lo cual conviene que Equo disponga de personas diputadas elegidas en las elecciones del 20 N. Y si hay diputada/o de Compromís de Valencia también. Equo hasta el momento ha dicho NO a la coalición con IU. ICV está diciendo NO a la coalición con IU, sí a la coalición en Cataluña con EUiA pero sin IU, y sí a un futuro grupo parlamentario conjunto.

Estamos dispuestos a darnos las manos, a que nos las den y a darlas, a contribuir mutuamente, pues para formar grupo va a costar lo suyo, aún más difícil para ICV si pretende consumar su ruptura de coalición con IU.

Y para que la coalición ICV-EUiA pueda decidir sobre las y los diputados primero hay que renovarla para mantenerla sin romperla. En el caso de que ICV mantenga su negativa a renovar la coalición hasta ahora existente entre IU-ICV-EUiA en el Estado, por supuesto eso significa una ruptura con consecuencias nefastas para todas las partes.

Al ser en las dos últimas legislatura y hasta hoy la coalición ICV-EUiA en las elecciones estatales una expresión política de la mencionada coalición legal IU-ICV-EUiA. ¿Cómo se puede decir “nadie impone nada a nadie” y en cambio romper la coalición? ¿Esa ruptura no es una imposición en los hechos que impide la coalición?

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