2/7/11

Descentralización

La indignación del movimiento 15 M ha decidido extenderse de forma descentralizada por pueblos, barrios y plazas más cercanas a la gente joven y vecina.

De forma asamblearia colectiva han dado otra lección retirándose de forma
ordenada de las grandes plazas, de Sol o de Cataluña. Y han empezado a estructurarse.
Esto a pesar de ciertos planteamientos en contra de que no haya ninguna organización, y de que todo vaya en una asamblea sin representados que puedan tergiversar o determinar la voluntad, soberanía y libertad de cada persona participante.
El movimiento 15 M busca un sistema compatible entre masividad, descentralización,
operatividad, y una representatividad participativa que no reproduzca el sistema
hegemónico parlamentario, o de las jerarquías burocratizadas de partidos y también de otras
organizaciones. El nexo se pretende con unas asambleas de asambleas de pueblos y barrios, y como funciona una red federal estatal, virtual y presencial.
Además, los quincemayistas encaran otro reto: la época de vacaciones. Como proseguir
durante las vacaciones, y como ampliarse después.
Por ahora los puntos programáticos, concentrados como "los cuatro puntos
de #acampadasol" o "los ocho puntos de #acampadabcn", son potentes. En buena parte son
clavados a los programas de IU, EUiA y también de ICV. Nos queda incorporar las demandas de
transparencia, control y eliminación de los privilegios del estamento político (lo llaman "clase
política"), incluidos los sueldos, cosas en las que estoy bien de acuerdo. Son elementos que pueden ser muy saludables para la credibilidad política de las personas que nos dedicamos
profesionalmente a la revolución y a la política actual. Los aparatos partidarios deberían
contar más con sus bases, y ser más respetuosos con las necesidades reales de la
base social, si tuvieran que depender económicamente de los propios recursos, y no tanto de los parlamentarios o municipalistas estatales.
El otro reto vital que encaran las plazas asamblearias descentralizadas es doble. Por
un lado, mantener la masividad y la frescura de la masa juvenil y popular que da el
tono de segmento nuevo en la arena política. Por el otro lado, confluir y dialogar con el
sindicalismo, por tanto con los llamados sindicatos pequeños pero también y muy importante con los grandes.
El ejemplo del pasado 19 de junio es básico. Esto quiere decir voluntad y lucidez política.
Confluencia combativa y de propuesta entre el movimiento 15 M y los Sindicatos, y los
Sindicatos con el movimiento 15 M. Los intentos de presiones o imposiciones están
condenados a un fracaso anunciado. Necesitamos trabajar para el acuerdo. Es evidente que para la
incorporación a la movilización, sea la que sea, mínimamente significativa desde las
empresas y las grandes fábricas, es imprescindible el entendimiento con el sindicalismo y en unidad.
Por la izquierda transformadora la descentralización es una nueva oportunidad de construir y
aportar, a la vez de aprender, de este nuevo movimiento masivo de jóvenes.

Publicado en el Butlletí electrònic d’EUiA.

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