2/6/11

Mas mentiras de Felip Puig sobre #acampadabcn

"Los Mossos no dieron el primer paso", no se iba a "desalojar el espacio público" volvió a mentir Felip Puig (Interior, CiU), mientras seguía para hablar de la violencia de las personas acampadas. El Parlamento es un buen sitio para tergiversar y negar la realidad. El guión del conseller no aguanta las imágenes de violencia y vandalismo de los Mossos antidisturbios cargando con brutalidad y saña contra la gente joven pacífica y paciente ante las sucesivas provocaciones policiales.

El gobierno de la derecha catalana con Artur Mas, no puede mostrar ni un sólo container fuera de sitio. El Movimiento 15 M maduró al escoger la táctica adecuada a la relación de fuerzas. Aguantó los palos, las porras, los insultos, las torturas rápidas, las balas de goma, las furgonas a toda velocidad lanzadas contra la gente, la ilegal falta de identificación, el vandalismo contra sus pertenencias y destrucción del campamento y tenderetes. la gente joven de la plaza es más sensata y eficaz en su despliegue que los concienzudos operativos militares represivos. El movimiento 15 M ha mostrado inteligencia táctica colectiva para señalar la desnudez de la brutalidad inútil y estúpida de los prohombres electos de CiU, representantes de la burguesía catalana.

El movimiento 15 M ha capeado muy bien y ha conseguido superar un hito en España con la prohibición judicial. En Barcelona, Cataluña, ganó el asalto policiaco, y como en goleada, la temida confrontación con la hinchada del Barça, quedó en fiesta para toda la gente, sin ni una agresión en la plaza. ¡Que aprendan Felip Puig y Mas de esta lección de civismo colectivo de la gente movilizada! Como exige la plaza (y cien mil firmas): ¡dimisión!

Ayer las subcomisiones y la asamblea de la plaza seguía el debate y la adopción de demandas. En los barrios se descentraliza el movimiento. El fondo de la cuestión está en la capacidad del movimiento 15 M de pervivir, ampliando sus propuestas y su composición con la juventud trabajadora y sindicalista. Y para conseguirlo necesita estructurarse, cuestión que para mucha gente aún no está madura, y para algunas minorías es contraproducente. Lo que aparece es que la gente joven esboza su manera de hacerse oír, de relacionarse, de reflexionar y decidir. Este nivel de conciencia va a ser un nuevo peldaño de futuro. La gente joven consigue movilizarse en todas las ciudades del Estado, aprende a organizarse en asambleas de miles de personas, resuelve sus creatividades y conflictos, consensua la expresión de la conciencia colectiva, aún muy moderada y despolitizada, mientras disuelve la impaciencia o la radicalidad artificial de algunos grupos inmensamente minoritarios.

La plaza hace camino. Toca aprender de este movimiento. Sus peticiones y formas asamblearias participativas masivas son una lección de igualdad cívica y respeto en libertad democrática.

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