13/6/11

Dominó municipal

No nos representan, no”. La repulsa de la indignación ha marcado los nuevos consistorios de manera generalizada, persistente y contundente este 11 de junio. No habrá tregua. La juventud prueba sus fuerzas y se apresta a combatir para hacer oír su voz. De momento lo hacen desde fuera, protestando pero sin interrumpir ni boicotear ni presentando sus propias candidaturas, tampoco apoyan a otras como las de IU, aunque una parte del votante joven haya votado IU y EUiA. A su manera se han dirigido a la institución municipal. Exigen que se les oiga, y por supuesto que se les haga caso.

El vocerío pone nerviosos a los ocupantes de las poltronas públicas, aunque no evitan que las ocupen. La movilización señala que los tiempos cambian y van a cambiar más, por la crisis y por la movilización contra las consecuencias de la crisis, contra sus promotores, sus capataces y sus beneficiarios aún más minoritarios y poderosos. En las consignas a voz de grito en los megáfonos hay un gran fondo de verdad, con buena dosis de confusión fruto del proceso de sano aprendizaje. La distinción entre las derechas –PP, CiU, PNV, UPyD, etc.-, las izquierdas derechizadas en los gobiernos-PSOE, PSC, PSE-, y las izquierdas del tipo IU, EUiA, es muy confusa. La generalización argentinizada del todos fuera o todos iguales: “que se vaya todos” dificulta la distinción y las capacidades de influir y construir. En la bronca indignada ante las investiduras municipales, al menos en Rubí, y aún en otras lares que me han contado, se vio una distinción sonora significativa. Los decibelios y excitación contra unos –PP, CiU, PSOE-PSC- fueron muy elevados, en cambio bajó en gran medida ante las representaciones de IU, EUiA e ICV, incluso mucha de la gente congregada dejaba de gritar para pasar a mirar con simpatía y a saludar enseguida. Cierto que no llegó a haber bronca para unos y aplausos para otros, pero incluso esta tenue distinción en los decibelios es positiva.

La juventud indignada del movimiento 15 M se ha expandido desde las plazas de las grandes ciudades a los pueblos y municipios medianos y hasta pequeños. Denuncian al PP, a CiU, no soportan la política derechista del PSOE. No está dispuesta a seguir la comedia parlamentarista, ni a tolerar que las llamadas izquierdas transmuten sus promesas y políticas en medidas de austeridad y de agresión social, laboral y medioambiental de derechas por no atreverse a enfrentarse a la derecha dominante y usar sus posiciones gubernamentales y parlamentarias para movilizar y fortalecer la base social.

La izquierda parlamentaria parece querer hacer frente a la crisis y al poder de la derecha con los métodos, las políticas y las elecciones de la clase dominante, la derecha, pero sin disponer de una firme base social movilizada y organizada, ni de los medios económicos y políticos estatales de la clase burguesa y su componente hegemónica financiera.

El futuro está de la parte de la protesta y de la denuncia crítica en la medida que pueda consolidarse en movilización que se expanda y confluya con la juventud trabajadora y sindicalista, en la medida que consiga estructurarse e iniciar el proceso de motivar e imponer sus demandas. Para eso habrá un momento en que se tendrá que pasar el Rubicón e interferir en las instituciones políticas existentes, tanto desde fuera como desde dentro. O construir otra democracia, con otras instituciones populares participativas que destruyan y superen los actuales entramados representativos y de gestión del Estado.

Foto desde la Biblioteca municipal de Rubí, donde se efectuó la investidura municipal 11 de junio.

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