11/4/13

Libertad nacional, Independencia, federalidad y hacer la Consulta.





El Diálogo de Baztan1 ha motivado una gira con actos de debate sobre la libertad nacional y la realización de la consulta para decidir en Cataluña. Ha sido organizada por la Fundación Socialismo sin fronteras y la Fundación Pere Ardiaca, el fin de semana del 8 al 10 de marzo, en Granollers (Librería Anònims), Girona (CCOO), Badalona (Ateneu Roig), Rubí (CRAC), con unas tertulias cena y almuerzo en Granollers (Anònims) y Barcelona (Ateneu Roig). Las ponencias se han dictado por parte de la CUT-BAI de Andalucía, CUP, RG, PCC y POR.


Paso la exposición que hice en Rubí, el otro ponente era el compañero Javier García de la CUT.

Libertad nacional, Independencia, federalidad y hacer la Consulta.
Hoy empiezo con unas palabras de homenaje a Salvador Seguí; mañana hará 90 años, el 10 de marzo de 1923, siendo el secretario general de la CNT-Confederación Nacional del Trabajo-, fue asesinado por pistoleros de la patronal en el centro de Barcelona.
Va bien recuperar la memoria histórica. Como muestra de su catalanismo, os transito un párrafo del discurso que hizo en el Ateneo de Madrid en octubre de 1919. El Noi del sucre (Salvador Seguí) planteó la relación de los trabajadores catalanes con la libertad nacional de Catalunya:
"En Cataluña, los elementos reaccionarios del catalanismo, a menudo levantan la bandera de las reivindicaciones catalanas, en un sentido nacionalista... Nosotros, lo digo aquí en Madrid, y si conviene también en Barcelona... En cambio, nosotros, los trabajadores, como sea que con una Cataluña independiente no perderíamos nada, al contrario, ganaríamos mucho, la independencia de nuestra tierra no nos da miedo".

Þ La demanda popular 11 S 2012: "Libertad, Independencia, Nuevo Estado de Europa".
Los años 2010 y 2012 la conciencia ciudadana popular movilizada ha reaccionado de forma contundente al bloqueo y anulación de la Reforma del Estatuto de Cataluña por parte del Tribunal Constitucional del Estado.
El cambio de tendencia ha sido profundo y marca una nueva perspectiva de ruptura con las tentativas de conciliación y reforma constitucional, al tomar nota de la negativa y la no interlocución del Estado al sentimiento catalán y a las necesidades democráticas de libertad de Cataluña.
¿Podemos escuchar, comprender y convertir en actuación política lo que la población movilizada ha presentado?
El 10 de Julio de 2010: "Somos una Nación, Nosotros decidimos".
El 11 de Septiembre de 2012: "Libertad, Independencia, Nuevo estado de Europa".
El gobierno de CiU de Mas quería negociar y acordar con el gobierno del estado del PP un Pacto Fiscal. La manifestación del Once de septiembre marcó otra orientación con la movilización del verano en Cataluña y el lema de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) a la gran manifestación "del millón y medio". El gobierno de Rajoy no ofreció los mínimos fiscales y presupuestarios que necesitaba el presidente Mas de CiU para intentar derivar la demanda de libertad a un callejón sin salida. El gobierno de CiU convocó elecciones para no estallar, pero resultó penalizado y disminuyó la representación parlamentaria de CiU.
Después del 11 de Septiembre y de las elecciones, la formulación política de este clamor de emancipación, liberación y soberanía, se ha concretado en que el gobierno de la Generalitat y el Parlamento han girado a ejercer el derecho a la autodeterminación (a decidir), haciendo un Referéndum o Consulta.
El Parlamento de Cataluña ha adoptado una Declaración de sobirania2 (23 de enero de 2013). Resalto los dos conceptos políticos que incorpora y pueden cambiar el panorama político:
                Cataluña sujeto político y jurídico soberano.
                Hacer la Consulta en 2014 (por el pacto de transición nacional entre CiU y ERC).
El gobierno del Estado rechaza esta declaración de soberanía y la lleva al Tribunal Constitucional. Rajoy y el PP no quieren la Consulta en ningún caso. Una Consulta vinculante, un Referéndum, es ilegal según la Constitución española. El Fiscal general de Cataluña es obligado a dimitir por mencionar la Consulta como posible, aunque es de ideología conservadora y nada favorable a la independencia.

Þ Contexto.
Se ha producido y está en curso una unificación y centralización económica de Europa y en concreto dentro de la Unión Europea. El euro es una expresión de este proceso de muy difícil marcha atrás. La unidad de mercado es un hecho.
Crisis económica grave, fracaso de las políticas empleadas de recorte.
Crisis del bipartidismo instaurado el '78-80. Corrupción generalizada (PP, PSOE).
Crisis del estado de las Autonomías. Estatuto de Cataluña rechazado por el Tribunal Constitucional.
Agotamiento del régimen de la restauración borbónica monárquica. Constitución 1978 superada. a) por la nueva realidad europea, b) la crisis económica, c) la conciencia de soberanía de Cataluña y Euskal Herria.

Þ Hacer la Consulta.
La Consulta para decidir sobre Cataluña y España se ha acordado para el próximo año 2014, pero no está asegurada la realización.
Hay una gran necesidad de presión de la sociedad civil movilizada. La situación política exige una Consulta legítima que sea vinculante y sea legal.
El elemento de confluencia entre las diversas identidades nacionales que conviven en Cataluña está en que sea la población, que vive y trabaja, quien decida sobre Cataluña.
La Consulta es la componente democrática que unifica a la sociedad civil, a la clase trabajadora, al pueblo y a la nación catalana. Garantizar la realización de la Consulta y acatarla es capital. El derecho a la autodeterminación significa que una población decide sobre sí misma.
La derecha catalana está dividida sobre la Consulta. CiU (y CDC) Sí. PP y Unió DC, No. (Duran i Lleida exige que sea legal).
La izquierda catalana también dividida. ERC, EUiA, ICV, CUP: Sí. PSC, sólo Sí, en caso de que sea legal y aceptada por el gobierno del Estado (en la Declaración soberanía, del PSC 15 votaron NO, y 5 no votaron). CCOO y UGT están a favor.
En el Estado. PP, UPyD, No a la Consulta. IU, plantea Sí a Consulta y aceptación, pero mayoría contraria a la independencia.

Þ Soberanía. Procesos constituyentes. Democracia republicana.
La soberanía debe residir en cada persona del pueblo y nación. Mejor empleando el Padrón municipal. En el Padrón entra todo el mundo, a diferencia de la ciudadanía legal estatal, que es excluyente de muchas minorías inmigradas.
Convienen varios procesos constituyentes, democráticos, de soberanía republicana. No hay concepción ni estructuración republicana, ni tradición federal, sin la base de soberanía democrática ciudadana, individual.
Los procesos confluyentes: español, catalán, vasco, gallego.
La nueva estructuración constituyente debe ser participativa y directa, además de representativa, desde la base social, cívica popular. Una nueva perspectiva democrática republicana debe pivotar entre la ciudadanía y el municipio.

Þ ¿Un nuevo "Pacto de San Sebastian"?
La abdicación del Rey Alfonso XIII y la derogación del Estado monárquico, con la instauración de la II República a raíz de las elecciones municipales del 14 de abril de 1931, estuvo precedido por un acuerdo o entendimiento político llamado "Pacto de San Sebastián ". El pacto establecía una perspectiva de nuevo marco político republicano, donde en el contenido se comprometía al Derecho de autodeterminación de Cataluña; a pesar de que esto no se cumpliera: se negó e impidió por la vía fáctica la proclamación, por Francesc Macià, de la "República catalana dentro de la República española". También se aborta manu militari "el Estado catalán dentro de la República federal española", proclamado por el presidente Lluís Companys el 6 de octubre de 1934.
Vengo de participar en el Congreso de fundación de Sortu (el 23 de febrero de 2012). Es la nueva organización política de la mayoría de la izquierda abertzale. Sortu defiende un Estado vasco, unificado euskaldun, independiente y socialista, europeo y feminista. Sortu afirma la unilateralidad del proceso vasco, diferenciado del proceso de constitución estatal. Centra la política y alianzas en conseguir una mayoría social, proponen un Bloque Nacional Popular, de base autodeterminacionista (derecho a decidir).
En Cataluña la Declaración de soberanía del Parlamento catalán establece una nueva orientación política. El punto débil es el liderazgo de la burguesía catalana con CiU. Esto aparta a mucha gente trabajadora del proceso de soberanía y constituyente. Necesitamos romper ese liderazgo que pone la libertad nacional a los pies de los caballos de las políticas antisociales de recortes que perjudican a la inmensa mayoría de la población. La libertad de Catalunya debe ser beneficiosa.
La experiencia histórica nos muestra la necesidad de complementar las unilateralidades nacionales mencionadas con la búsqueda en el Estado de complicidades, neutralidades, alianzas favorables al ejercicio de los derechos de los pueblos. Este proceso de diálogo y entendimiento multilateral puede establecer un nuevo acuerdo o pacto democrático de corte republicano, para hacer frente al agotamiento de la monarquía, al fracaso y la involución del Estado de las Autonomías; se ha de poner punto y final a la segunda restauración borbónica.

Þ Alianza o Acuerdo (Entesa) entre independentistas, autonomistas, soberanistas y federalistas. (¿Bloque, Frente, Entesa?).
La Alianza en Cataluña debe ir combinada y complementada con una Alianza en el Estado español.
Se trata de conseguir una mayoría hegemónica de la izquierda catalana que ahuyente el liderazgo de CiU y de la derecha catalana. El proceso constituyente, incluida la Consulta, debe permitir introducir junto con la libertad catalana la concepción social en las antípodas de las políticas de los recortes.
Con la multilateralidad en el Estado se trata de conseguir apoyo de la población, de la clase trabajadora, de la izquierda política española. Si esto aún no es posible por la dependencia con la concepción dominante del nacionalismo español, se han de buscar las vías de conseguir, al menos, la neutralidad en España. En especial que no se apoye a la Monarquía y a someter a los pueblos.

Þ Una Cataluña, libre y social, relacionada libremente y en igualdad con los pueblos y Estados.
Los intentos frustrados de fórmulas estatales y republicanas catalanas, junto con la unificación práctica económica europea, permite establecer como más adecuada a la tendencia de soberanía emancipatoria ("Independencia, Nuevo estado de Europa") la estructuración en tanto que Federación de Estados, en Europa, en la Península Ibérica, en España.
La Federación puede establecerse con la fórmula de Confederación de Estados. Las otras constituciones, sobre todo la de Estado federal con el derecho de autodeterminación, deberían partir de la necesidad previa de ruptura que permita la base soberana mínima de cada pueblo y nación.
El Estado catalán lo considero en tanto que una República catalana.
La constitución y construcción de esta República, el tipo de relación o no con los demás es fundamental.
¿Esto es una manera de burlar la demanda de Independencia? De ninguna manera. La independencia es el acto político de inicio de la soberanía nacional y del proceso constituyente por un nuevo Estado. Como se trata de procesos de mejora democrática, es natural que la participación popular lleve a situar el fundamental aspecto social como definitorio del proceso constituyente. Muy probable sea esta posibilidad la que tema más la clase dominante catalana.
En el conjunto del Estado actual, en el que está incluida la Autonomía catalana, avanza una conciencia clara de la unidad económica, de las demandas y necesidades sociales y sindicales, cada vez más europeas. Movimientos democráticos como el 15 M, Rodear el Congreso y Rescatamos la democracia, o Contra los desahucios por las hipotecas, no se limitan a un pueblo y a una nacionalidad; también puede ser de ámbito estatal lo que pueda desencadenarse de resistir y desobedecer la nueva ley de bases del Régimen Local.
Para avanzar en la soberanía democrática, estatal y nacional, se han de rechazar las concepciones políticas -de hecho imposiciones de desigualdad- de unión obligada estatal, o de federalismo de obligada unión. Es decir, que se niegue la realización práctica y concreta de la soberanía nacional y la consulta. O que se acepte la consulta pero con la condición de mantener la unidad estatal actual, por cierto monárquica.
Es en el contexto actual mencionado, con la Consulta para el próximo año 2014, cuando a la pregunta en torno a la Independencia y al Estado catalán, le veo un voto afirmativo, SI.
Ahora bien, con libertad de conciencia en el voto por parte de todas las personas, en función de su sentimiento de pertenencia étnica y nacional.
Francesc Matas Salla

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