31/5/09

Se nos ha terminado la paciencia

Le honra al diputado y ex-consejero Salvador Milà exponer en voz alta lo que piensa mucha gente de Iniciativa (ICV).

Milà se refiere a las ayudas tipo cheque automovilístico que asume el gobierno catalán tripartito catalán. Como si fueran la gota de agua que provoca el derrame del vaso.

Ahora bien, no parece que esta contundente opinión, sea en la que trabaja la dirección de ICV, ni siquiera la de EUiA.

La izquierda transformadora va poco más allá de declaraciones. Cierto que hay una gran dificultad a la hora de movilizar, elemento vital para dar consistencia, coherencia y fuerza, a las propuestas alternativas, cuando las hay.

La mengua de credibilidad de esta izquierda temerosa, viene de su débil inmersión en los movimientos existentes, en su pusilámine recato a la hora de concentrarse en conseguir movilizaciones grandes; en la contradicción subyacente entre sus propuestas, perspectiva y proyecto político, y la adaptación al medio gubernamental, con la connivencia con políticas hegemónicas dominantes socioliberales.

Si “se (nos) ha terminado la paciencia” para anteriores consejeros o directores generales, y a una parte cada vez mayor de la afiliación, ¿cómo y cuándo se le terminará la paciencia a las directivas de las que forman y formamos parte?

Una parte de la paciencia reside en la sana posición de no dar ni permitir ni agua para la derecha, sea CiU o el PP. ¿Y qué pasa entonces con las políticas de la derecha de las izquierdas? Otra paciencia se deduce en relación a que el cuerpo trabajador, más fabril i concentrado, irrumpa con fuerza como factor fundamental con su movilización, exigiendo sus soluciones.

Por supuesto hay que forjar alternativas en las condiciones concretas. Esto significa empezar a trazar distancia de políticas que obstaculizan avancen las políticas favorables a la gente trabajadora.

2 comentarios:

  1. A Salvador le honra decir siempre lo que piensa.
    Siempre ha cargado contra las políticas de maquillaje de la coalición, la deriva institucional y la subalternidad con respecto al PSC.
    Y así le fue. Su papel de mosca cojonera que no se calla acabó resultando molesto en el Govern. Por eso se lo cargaron a medio mandato. De vergüenza torera.
    Pero nada de lo que ha pasado desde el rpimer gobierno tripartito ha servido para dar un verdadero golpe de timón en ICV y desmantelar una dirección atada de pies y manos por "barrar el paso a la derecha", según las propias palabras de Saura. Sin querer asumir, para no tener que tomar decisiones coherentes, lo que de "derecha" tiene el PSC, un "socio" que por no asustar a las multinacionales o al electorado de centro-izquierda no duda constantemente en intentar pactar medidas o leyes con CiU.
    Mucha crítica, mucha corriente de opinión, mucha paciencia agotada pero ahí siguen los mismos dirigiendo (hundiendo) a ICV.

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  2. Francesc Matas Salla1/6/09 23:07

    Pues a ver si se contagia la coherencia. El tripartito va a la deriva. Las gestiones gubernamentales están determinadas por la hegemonía PSC, y su adaptación conciliación con CiU. ¿Quién le plantará cara al poder económico? Pues la gente de siempre y la izquierda.

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