24/5/09

El bosque del odio

De Romaní Gary. Es Roman Kacew, lituano de Vilna, francés de adopción. Nos deleita en estos bosques de partisanos, de fuertes y sensibles emociones.

La naturaleza humaniza y deshumaniza la lucha. La supervivencia por una desesperada libertad.

Las atrocidades armonizan con la ternura. Se recrea un ambiente donde lo casi único gratuito es quizás la propia guerra. Por otra parte destrucción tan real como las ilusiones utópicas de los combatientes.

La obra se lee con fruición. Su aroma se expande y penetra en la conciencia. Tintinea la pasión por la vida. Por un mundo no sólo mejor, sino libre y superior.

El adolescente Janek nos guía, sensible en su fascinación musical, lucido en la salvaje escalada del asesinato del enemigo. Un personaje que podría ser el amigo en otras circunstancias.

Punzante y hermosa la joven maquis prostituida por la causa. Zosia, trocada en amorosa y tierna amiga, amante feliz de Janek. Virgen en su conciencia y sentir. Valiente cuando teme gozar ante la adversa tesitura de poner su cuerpo a la hora de su particular mortífera y peligrosa acción. “Ojalá no sienta nada, ojalá no sienta nada”, para no ser infiel a su querido y eterno nuevo descubierto amor.

Zosia, Janek. “¡Oh! No te apartes, ¡oh! Quédate así, no te muevas pequeño mío… Así, quédate tranquilo, no te muevas más. Deja que tu corazón lata, está contento así. (…) Laten juntos. Se hablan. Están felices juntos. (…) Sólo quiero hacerlo contigo. Sólo contigo. ¡Prométemelo!


Gary, Romaní. Ignacio Vidal-Folch, traducción. Galaxia Gutenberg. 260 pag.

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