5/11/15

Las mujeres juntas hacemos camino, mientras transformamos resiliencia y convicciones seculares en nuevas estrategias



Del Tren de la libertad a la Marcha estatal contra las violencias de género hay un inmenso caudal de abnegación y lucha. Las mujeres se juntan y saben que la igualdad real, los derechos, su emancipación es cosa de ellas en primer lugar.
Montserrat Vilà Planas argumenta en SinPermiso las razones que sustentan un movimiento imnparable para superar la violencia masclista y la (eterna) dominación del patriarcado. La supeditación de la mujer por el hombre en base a la violencia en todos los dominios terrenales y espirituales.
Este verano la indignación y la rabia salieron a la calle por las 30 mujeres y los 6 hijas e hijos asesinados por sus padres maltratadores, en dos meses y medio.
El tren de la libertad contra la ley Gallardón fue una demostración de la fuerza que tenemos juntas. Ahora llenaremos las calles contra el estado. Un estado que incluso da marcha atrás en los logros conseguidos a base de grandes esfuerzos de mujeres que han plantado cara al patriarcado y a las violencias de género. (…)
Será la mejor preparación para el 25 de noviembre, día internacional de la Eliminaciónde de la violencia contra las mujeres. (…)
Es cuanto menos irónico que argumenten este aumento de los presupuestos cuando en 2016 sólo se destinarán 25,2 millones de euros frente a los 34,3 millones de 2010, un 26% menos. No sólo no avanzamos, sino que hay una clara involución. (…)
La situación económica de crisis sistémica, provocada por el sistema capitalista, ha repercutido de lleno en el aumento de la pobreza femenina que ya denunciábamos antes del 2008 en numerosos estudios e informes con perspectiva de género.
La reforma de la Ley de Bases de Régimen Local por la Ley 27/2013, que elimina la competencia municipal en políticas de igualdad, ha hecho retroceder los recursos municipales para servicios sociales, la promoción de la igualdad de oportunidades y la prevención de la violencia contra la mujer. Como consecuencia, cierran centros de atención a las mujeres y casas de acogida. (…)
El concepto definido por la ONU en 1993 de violencia institucional se refiere a la forma en que los estados y las instituciones no ponen fin a la violencia y ayudan a mantenerla. Vemos como en nuestro día a día esta resistencia a la aplicación de la ley y los cambios que supone produce una violencia institucional y, por tanto, una segunda victimización de las mujeres que deciden salir del círculo de la violencia que sufren y piden apoyo a la sociedad.
Ni la ley 1/2004 de “Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género”, con competencias judiciales en todo el Estado, ni las leyes autonómicas, como la catalana 5/2008 “Ley del derecho de las mujeres a la erradicación de la violencia machista”, incluyen un artículo contra la violencia institucional que reclamábamos las asociaciones de mujeres. En la catalana, sí se recoge la definición de victimización secundaria y la necesidad de indemnizar a las mujeres que sufren violencias machistas, reconociendo de alguna manera la responsabilidad del estado.
Estas leyes están en clara contradicción con los tratados internacionales firmados por el Estado español, como recientemente el “Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica”, que en su artículo 5 indica: “ 1. Las Partes se abstendrán de cometer cualquier acto de violencia contra las mujeres y se asegurarán de que las autoridades, los funcionarios, los agentes y las instituciones estatales, así como los demás sujetos que actúan en nombre del estado se comporten de acuerdo con esta obligación. 2. Las partes tomarán las medidas legislativas y otras necesarias para actuar con la diligencia debida para prevenir, investigar, castigar y conceder una indemnización por los actos de violencia incluidos en el ámbito de aplicación del presente Convenio cometidos por actores no estatales”
Estrategias de empoderamiento de las mujeres.
Somos y queremos ser decisivas en la dirección de la humanidad. Coger confianza. Ganar autonomía. Llegar a la conclusión de que las mujeres podemos decidir por nosotras mismas. No necesitamos tutores. Queremos la libertad de poder intervenir en las políticas públicas y acabar con las desigualdades de género. (…)
Otra buena estrategia: El poder y la fuerza que da el ir Juntas. La organización en asociaciones ricas en experiencias y la puesta en común de todos los trabajos y logros nos hace fuertes. Nos permite abordar las desigualdades de género y la lucha por una sociedad libre de violencia hacia las mujeres. (…)
Romper con la normalización de la violencia hacia las mujeres. Romper con la trivialización de las humillaciones, desigualdades, agresiones, en la vida cotidiana. (…)
En muchos momentos de cambios sociales para un mundo mejor, se deja para más adelante el "tema de las mujeres", como si fuéramos un tema o un colectivo más. Somos la mitad de la humanidad y queremos tener voz y parte en las decisiones públicas. En los procesos de paz, en las decisiones económicas a adoptar por una sociedad más justa, en cómo salir de la crisis, en qué país queremos: en todo tenemos mucho que decir.
Organizarnos y crear herramientas eficientes para tener fuerza ante las instituciones, ante las violaciones de las medidas y leyes contra la violencia a las mujeres y ante la violencia institucional. Movilizarnos para poder cambiar las cosas. (…)
Tenemos y debemos reforzar los marcos del movimiento de mujeres. Está bien que seamos diversas. Nos enriquece y unas influimos en las otras y constituimos un vector fuerza cuando golpeamos juntas.
… para hacer frente a los desafíos de este siglo, en concreto para que sea el siglo de la erradicación de la violencia machista, y del patriarcado que la hace posible.
Montserrat Vilà Planas, Coordinadora de la Plataforma unitària contra les violències de gènere de Catalunya

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