18/7/14

El valor añadido de EUiA

El valor añadido de una entidad, o un movimiento organización como EUiA, permite situar su función y utilidad a la sociedad, así como distinguirla de las demás.
La posibilidad de ruptura democrática constitucional estatal en que se encamina el proceso soberano catalán de consulta, sobre nuevo Estado e independencia, incluye el dilema de adaptar la legalidad española a la necesidad de construir una nueva legalidad catalana que hasta ahora se presentan como contradictorias y contrapuestas.
¿Habrá equilibrio, negociación y tolerancia entre legalidades que expresan diferentes legitimidades, la emergente catalana y la española, sin entrar en que el nuevo rey y las políticas destructivas de recortes no las podemos considerar legítimas, o un choque que además de hacer tambalearse todo el edificio estatal constitucional provoque la ruptura política?
¿Cómo hacer la consulta a pesar de la negativa irreductible estatal y de la Corona? 
La "V" multitudinaria del próximo 11 de septiembre -Diagonal, Glòries, Gran Vía- será decisivo para forzar la realización de la consulta.
EUiA está muy bien posicionada en este proceso soberanista, precisamente con el valor añadido de tener los pies en las empresas y el sindicalismo, lidiar en los barrios y pueblos, y con la propuesta principal que nos abandera de República Catalana y Proyecto Constituyente para Cataluña.
Sin embargo un buen fin para la libertad y soberanía de Cataluña necesita, además del frente nacional del país, establecer alianzas, complicidad y acuerdo firme con la gente trabajadora y los pueblos del conjunto del Estado, es decir, con la gente de identidad y sentimiento español, vasco, gallego y quienes como segmentos de Andalucía puedan buscar una vía de libertad.
La fraternidad dentro EUiA con el sindicalismo que extiende su organización en todo el Estado, y el acuerdo protocolizado directo de EUiA con IU, es también un valor añadido de primera importancia.
La Encuesta del CIS de mayo-junio de 2014 post elecciones europeas nos muestra un terreno a trabajar profundo para que pueda haber un acuerdo firme de ruptura democrática con respecto a los deseos, anhelos y voluntad política de cada pueblo. En la Pregunta 45, sobre "alternativas de organización territorial del Estado en España" hay un sintomático 10% de gente dispuesta a que el Estado reconociera a las autonomías la posibilidad de convertirse en Estados independientes. El grueso se queda en que siga todo como hasta ahora (37,5%), algo más de autonomía (12,8%), menor autonomía (11,6%), y sin autonomías (18,9%). Más de la mitad se manifiesta para seguir igual o con una cierta mejora (50,3%), que puede corresponder a un concepto general de federalismo con unionismo pactista, con la idea de reforma constitucional aunque no se aceptara la secesión; en contra está la solución involucionista de rebajarlas y la total de corte dictatorial de suprimir las autonomías (30,5%).
A través fundamentalmente de IU, pero también de Podemos y los valores republicanistas históricos del PSOE y del PSC, nos corresponde hacer mucha pedagogía política para poner las convicciones democráticas en función de una sana relación democrática y social trabajadora, entre el conjunto estatal actual y las voluntades de sus pueblos y naciones componentes, también a día de hoy, en 2014 del siglo XXI.

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