18/3/10

Cambio de tercio en la izquierda abertzale


La nueva propuesta estratégica de la izquierda abertzale es política y de gran calado. En la ponencia "Clarificando la fase política y la estrategia" y la Declaración de Astasu, establecen un cambio cualitativo al situarse en función de la actividad política democrática sin violencia armada. Es otro intento de escenario como antesala a una nueva etapa en Euskadi y en la relación con el Estado español.

Su complemento, sin el que puede quedarse como otro episodio fallido, ha de ser que la población vasca y la clase trabajadora pueda hablar y decidir sobre su futuro político, sobre sus relaciones con el Estado.

"El proceso tiene que desarrollarse sin violencia, sin actividad armada de ETA". Así de contundente y explícito clarificaba el líder de la izquierda abertzale, Rufi Etxebarria, el cambio y nueva perspectiva que representa la estrategia de noviembre. Desde la cárcel, en una última entrevista Otegi remachaba "(el proceso democrático) ha de desarrollarse por vías exclusivamente políticas y democráticas (...) reitero que nuestra voluntad es firme en la apuesta por el proceso democrático en las condiciones descritas de ausencia de todo tipo de violencia e injerencia."

La izquierda abertzale postula su compromiso "... se trata de hacer irreversible el verdadero cambio político" ... "El proceso democrático constituye la palanca para el cambio de ciclo, es el instrumento principal de la fase política." ... "con el uso de vías y medios exclusivamente políticos y democráticos", y el proceso de movilización "debe desarrollarse en ausencia total de violencia y sin injerencias, rigiéndose el diálogo y la negociación entre las fuerzas políticas por los principios del senador Mitchel."

El denominado "entorno de ETA" de la ilegalizada Batasuna, criminalizado como terroristas y asesinos por el poder político y judicial del Estado español, castigado en con la retirada de fondos a las asociaciones de ex-presos y de familiares, azuzado con el Juicio a Egunkaria, avanza una perspectiva inédita. Cierto que después de las decisiones y la voluntad pueden haber muchas piedras por el camino, y hasta bombas y muertes, pero en la orientación la propuesta política es meridiana.

¿Cómo se la tomarán los demás interlocutores? ¿Habrá colaboración para avanzar en este proceso para crear una condiciones, y hasta se plantea de pre-condiciones para llegar a un "marco democrático que resuelva los nudos de la autodeterminación y la territorialidad"?

Lamentablemente habrá palos en las ruedas. El gobierno español de Zapatero no parece tener visos de aprovecharla a favor de un proceso de negociación y dialogo que consolidase una nueva etapa para Euskadi. La nueva condena a Otegi muestra el enquistamiento de la política institucional antiterrorista, prisionera de la vía policial represiva.

El oasis del actual lehendakari del PSV, gracias al sostén del PP y por obra antidemocrática de la ilegalización de la izquierda abertzale con la Ley de partidos políticos, está amarrado por la reacción nacional-española. Su precario equilibrio se desestabiliza con los acuerdos parlamentarios económicos conservadores del gobierno español del PSOE con el PNV, y con CiU, pues socavan a los respectivos gobiernos autonómicos vasco y catalán. El PSV es firme candidato al altar del sacrificio por imperativo parlamentario de las políticas económicas del gobierno PSOE, con las que pretende neutralizar la presión de la derecha patronal y del PP.

Los ejes social y democrático nacional entre Euskadi y el Estado español son objeto de alianzas distintas y contradictorias. Su desenlace no contribuye a resolver las libertades en el País Vasco, ni a la necesaria relación estrecha entre la clase trabajadora vasca y la española.

Rufi Etxebarria ha removido un tabú. La izquierda abertzale ve su futuro como una fuerza política. Con estas tesis desbroza el camino a participar en las elecciones y a enfrentarse a la ilegitimidad política del actual gobierno vasco.

La reacción del PP, judicial, policial y gubernamental, insisten en que no es suficiente con estas tesis políticas. Pretenden imponer que los dirigentes abertzales se unan a los corifeos de los salmos condenatorios, orquestados desde el ministerio del Interior. La reacción nacional-española no pretende un acuerdo que permita la paz y la libertad vasca, si no romper la masa social que representa la izquierda abertzale. La condena a ETA, o su destrucción física, es en clave de sometimiento y destrucción de toda perspectiva de libertad euskalduna. Lo que representa Batasuna se puede romper. Por supuesto estas parecen ser las bazas gubernamentales represivas. La acción terrorista de ETA también podría ser un factor de ruptura.

El punto débil de la estrategia abertzale se sitúa precisamente en que no es posible repetir escenarios experimentados y agotados. Se han probado muchas variantes de frentismo nacional vasco desde el institucional gubernamental hasta el más popular asambleario. La crisis económica hace más ostensible e inviable para la masa popular trabajadora la política neoliberal del PNV y sus acuerdos con el PSOE en la Cortes.

Evitar el aislamiento político de la izquierda abertzale mayoritaria entre las fuerzas sociales, políticas y la clases trabajadoras en el Estado, es un factor de primera magnitud para contrarrestar los pactos PSOE-PNV, para neutralizar la política represiva de un antiterrorismo destinado a cercenar las posibilidades hacia unas libertades vascas, y para conseguir un amplio apoyo y alianza social y democrática. Un futuro escenario de vías democráticas en Euskadi va relacionado a incluir en la fórmula explorar las alianzas con las fuerzas trabajadoras defensoras del derecho de autodeterminación en Euskal Herria, Nafarroa y en el Estado.

Publicado en LA AURORA-POR.


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