29/9/15

Elecciones 27-S, Tambores de cambio


Las fuerzas claramente independentistas han ganado las elecciones catalanas. La movilización popular por la soberanía sigue acumulando fuerzas.
Si sumamos las fuerzas soberanistas y las que defienden el derecho a decidir representan 3/5 partes del nuevo Parlamento.
La participación ha sido la más alta de la historia, el 77,44 %. “Junts pel Si” logra 62 escaños (pierde 9 si lo comparamos con los diputados que tenían CiU (50) y ERC (21)). La CUP pasa de 3 a 10. Hay un claro reforzamiento de la izquierda independentista. Esas dos candidaturas representan mayoría absoluta de escaños y el 47,78 % de los votos emitidos.
Ciudadanos, convertida en la principal fuerza unionista, se convierte en la segunda opción más votada, con un notable avance en las ciudades y barrios de trabajadores/as. El PP recibe un varapalo perdiendo 8 diputados. Y el PSC de Iceta, defensor de un “federalismo” tan testimonial en Cataluña como en el resto de España, consigue la tercera posición a pesar de dejarse en el camino 4 diputados.
La candidatura de confluencia “Catalunya Sí que es pot” (Podemos, ICV, EUiA y Equo) se queda lejos de sus expectativas con 11 diputados, 2 menos de los que tenía como ICV-EUiA. Unió Democràtica de Catalunya (UDC), antes parte de CiU, apadrinado por la presidenta de Alemania, Merkel, se ha quedado sin representación parlamentaria.
La movilización por la independencia y la soberanía es hoy más fuerte y más claros sus anhelos de una república catalana. La derecha (CDC) mantiene el dominio a costa de disminuir en votos y diputados, mientras se acrecienta la izquierda soberanista.
La población movilizada no ceja en su empeño después de cinco años. El resultado electoral refuerza el deseo de libertad.
Se abre un periodo convulso de mayor polarización en el encaje, o más bien desencaje, entre Catalunya y el Reino de España. La Catalunya que se ha expresado en las urnas no tiene cabida en la España de la Constitución de 1978.
La lectura de que ha ganado el No, o que hay tablas, es una interpretación sesgada e inmovilista, ajena a la realidad catalana, que obvia la conciencia y el movimiento real e inmenso ciudadano y popular.
El PP fracasa en su esfuerzo por liderar el no y queda tocado ante las elecciones generales de diciembre. Es C’s quien se erige en la alternativa constitucionalista de una España unida y con la denuncia de los excesos de la corrupción.
El pinchazo de “Catalunya Sí que es pot” muestra, también tras las elecciones en Andalucía, que Podemos sólo no puede ser alternativa gubernamental estatal.
La candidatura ha intentado superar la dinámica plebiscitaria catalana/española y centrarse en el contenido social. Ha cosechado un sonoro fracaso.
Los derechos sociales y los derechos nacionales son las caras de una misma moneda, la de la ruptura con la Monarquía y la apertura de un proceso de procesos constituyentes.
La alerta ha de permitir corregir la orientación para situarse en el ala de la izquierda social del movimiento popular catalán.
La Aurora defiende un apoyo completo a las decisiones democráticas de la ciudadanía del pueblo de Catalunya, en particular de su ala izquierda para liderar el proceso que avance hacia la República catalana. Así también la República española estará más cerca.
Para derrotar al gobierno del PP y frenar la alternativa en que se erige C’s es necesaria una alianza de los pueblos y las distintas izquierdas de España con el movimiento democrático soberanista catalán.
De la Carta de La Aurora.

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