Los trazos políticos están muy definidos por lo que
representa la movilización ciudadana masiva, con un eco y consecuencias
contundentes: La consulta por el ejercicio del derecho de autodeterminación
acordada en el Parlamento.
El trasfondo es la eclosión de la gran manifestación con el
clamor de Libertad, Independencia, Nuevo estado de Europa. Se quiera o no, se
sea centralista, autonomista, federalista en las diferentes acepciones (de
obligada unión, o de libre determinación), o independentista, ningún manifiesto
que no llene a tope el Paseo de Gracia podrá anular el choque que pone al desnudo
el desencuentro de la unidad actual del Estado del Reino. El encaje entre la
España Estado monárquico y la Cataluña autonómica supeditada no funciona, y no
puede seguir como hasta ahora.
La ciudadanía debe poder decidir, por lo tanto debe decidir
lo que quiere. Desde la izquierda tenemos que animar y profundizar en esta
marea democrática de la libertad emancipadora nacional, para permitir que sea
lo más libre y social. Cuanto más democrática y radical sea, más asequible será
hacer frente al liderazgo del presidente Mas y de CiU. Cuanto más popular sea
menos facilidades tendría la derecha nacional catalanista de impedir una
estructuración constituyente estatal soberana republicana. Y si la población,
la ciudadanía de Cataluña, el pueblo que vive y trabaja quiere independencia,
esto es lo que debe apoyar nuestra izquierda. Y para saberlo hay que hacer la
consulta y garantizar el derecho a la secesión, incluso aunque no se comparta.
Tendremos una campaña donde la consulta, la independencia y el
Estado será el centro de todo lo que se refiere al sentimiento catalán, a la
crisis democrática de soberanía con el fracaso estrepitoso de la Autonomía
dentro del Reino de España.
Ahora bien, la convocatoria de huelga general ciudadana el
14 de noviembre contra los recortes, con el cobijo de una movilización
sindicalista europea, pone sobre el escenario la otra divisoria fundamental en
la vertiente social.
Nacional y social son dos vertientes o planos diferentes en
un mismo territorio y población. Su unidad reside en que forman parte de la lucha
emancipadora política: una nacional democrática y otra social económica.
Pretender disminuir la importancia capital del encaje o
estructuración nacional representa situarse en una onda que no es la de esta
ciudadanía y pueblo.
Enfocar la perspectiva de la izquierda sólo desde el plano
social, es incapacitarse para unir a fondo a la gente trabajadora y debilitarse
de antemano.
La población y la gente trabajadora está dividida por la
división del trabajo, pero sobre todo es la pertenencia o identidad nacional lo
que parte profundamente, hasta determinar unos liderazgos políticos nacionales
catalanes o españoles de las derechas. Los liderazgos de quien se siente tan
catalán como español, o ni español ni catalán, no disponen de entidad política
propia real, en el fondo dependen de un nacionalismo u otro, o contra el otro.
EUiA está muy bien situada con la orientación establecida en
la 6ª Asamblea. Defendemos garantías plenas para la soberanía nacional y la
independencia; promovemos la rebelión social a los recortes de CiU y el PP. Es
tiempo de contribuir a forjar alternativa de izquierdas nacional y social.
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