9/4/14

El Congreso niega la democratización del Reino de España


Alfons López en Público.
El NO del Congreso a la consulta en Cataluña cierra la incertidumbre y las ilusiones en terceras vías para la reforma constitucional en el sentido plurinacional y federalizante.
El PP y el gobierno de Rajoy no están dispuestos a asumir los tanteos que insinuó el PSOE con Rubalcaba, en un intento de acercar posiciones asimilables por Duran Lleida. Rubalcaba insistió en que "intentaría que el presidente del gobierno intentase" una propuesta con un hilo de diálogo. En vano. En la soberanía española constitucional coronada no hay lugar ni para la flexibilidad ni para la igualdad con la que convivir con otras soberanías, tampoco para los derechos sociales de Pan, Trabajo y Techo. Cómo no están esas naciones en la Constitución no existen ni pueden ni deben existir. La realidad política y la pujante aspiración catalana no tienen lugar en este Reino ni fuera de él.
El PP, el PSOE y UPyD han escenificado un rotundo No a la petición catalana de cesión de competencias para regular un referéndum en Cataluña.
¿Un diálogo de besugos? ¿La Monarquía y el Estado van a ser eternos e inalterables? ¿La democracia monárquica no tiene capacidad de maniobra política? ¿Nunca jamás la ciudadanía española podrá tener un Estado democrático y republicano? O quizás la población republicana española le convendrá aliarse con la ciudadanía catalana, vasca y gallega para liberarse del neo yugo y flechas del águila imperial. Y esa alianza necesita de un auténtico diálogo político que se cimente en una nueva confianza entre pueblos y ciudadanías adultas soberanas republicanas.
El NO del PP, el PSOE y UPyD, sepulta las perspectivas de reformas democráticas y republicanas y mantiene limitada la soberanía de la ciudadanía española a una legalidad monárquica trasnochada.
No hay más plan que la inmovilidad en el gobierno del Estado del Reino de España. Contrasta con el anhelo masivo y plan de consecución de una soberanía política en Cataluña.
Este 8 de abril de 2014 abre el auténtico proceso para la vía a la secesión de Cataluña. La presión va a incrementarse, la movilización y la conciencia popular soberanista se fortalecerá, la Asamblea Nacional Catalana ampliará su organización. La V ("de Vía, Voluntad, Votar, Victoria") prevista para el 11 de septiembre, con la  ocupación de la Diagonal y la Gran Vía de Barcelona con el vértice en la Plaza de las Glorias (catalanas) será otro hito que determinará el entusiasmo o la frustración. La Independencia es el símbolo de movilización, pero todo está enfocado a que se pueda votar y decidir en una consulta o referéndum para el 9 de noviembre de este año.
La cuestión previa ineludible es realizar la consulta. Si se acuerda Estado catalán o no, si se decide que sea independiente o no, será el resultado de la votación con la decisión ciudadana. ¿Es eso de consulta y decidir democrático y legítimo o no?
El problema de la población española no es Cataluña, ni las demandas sociales de la Marcha de la Dignidad con el Pan, Trabajo y Techo; el problema radica en el Estado, el gobierno, el dúo partidista y el reino, con unas políticas anti sociales y de involución de derechos democráticos que destruyen las condiciones de vida de la ciudadanía y de los pueblos.
Joan Josep Nuet en su blog plantea: "Hace falta un cambio político. Sin ruptura Catalunya no podrá decidir, y ruptura significa movilización y alternativa Esa alternativa no pasa por el PP ni por la actual política del PSOE. Tengo todas las dudas de que a estas alturas en esa ruptura participe CiU.
Ahora hay que mantener la cabeza fría, huir de soluciones autodeclarativas o unilaterales, hay que mantener la unidad y la movilización. Al mismo tiempo hay que mantener la fuerza del dialogo entre Catalunya y España, entre los federalistas de los dos lados ya que representan una alternativa real que debe proponer soluciones sin dejarse arrastrar por la dinámica nacionalista conservadora y pro-Troika.
El PP rompe de verdad España ya que su proyecto no es un país para todos, niega precisamente el aprovechamiento de todos los enormes potenciales de colaboración de los ricos pueblos ibéricos, sin PP todo, todo, será más fácil y posible"
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La segunda restauración borbónica de la Constitución de 1978 no dispone de una política para reformularse y reinventarse. Puede subsistir en una larga agonía, mientras el factor social y el democrático nacional con distintos sujetos soberanos ser reconocen y alían, tejen confianza y lucha conjunta, democrática, social y republicana.

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