27/5/14

Confluencia y renovación para preparar alternativas de políticas y gobierno de izquierdas


La Europa de la UE.
Lo nuevo emerge y traza destellos de futuro... Syriza en Grecia. Fenómenos emergentes a izquierda en España con Podemos y las votaciones a La Izquierda Plural, el factor Consulta en Cataluña, con la llamada al voto por parte de la ANC, que ha motivado un compromiso y diferencial positivo en una participación en general muy baja. A la derecha y extrema derecha en Francia, otro fenómeno netamente negativo que aparece como la tendencia en la Europa de la UE. Una UE hecha a medida del señorío de las grandes finanzas y empresas multinacionales.
El futuro lo esboza la Carta de La Aurora que adjunto: "La tarea de la izquierda es confluir, renovarse, abrirse democráticamente a los movimientos sociales que resisten las políticas de austeridad y preparar alternativas de gobierno de izquierdas que permitan avanzar en el proceso de ruptura hacia la Europa de los Pueblos y los Ciudadanos".
Elecciones europeas: crisis del bipartidismo, fracaso de la austeridad. Las elecciones europeas han supuesto un rechazo sin precedentes de las políticas de austeridad del "Consenso de Bruselas". Quienes creen que los resultados en el Reino de España solo pueden ser interpretados en clave estatal, se equivocan: la clamorosa crisis del bipartidismo es la de las políticas de ajuste neoliberales aplicadas por Zapatero y Rajoy, al dictado de la Troika.
El PP y el PSOE han perdido juntos más de 30 puntos y cinco millones de votos en relación a las elecciones europeas de 2009. Se han quedado por debajo de la cifra simbólica del 50% del electorado. Han perdido la capacidad de una reforma conjunta de la Constitución de 1978-2011. La formula de gestión política de la segunda restauración borbónica, la alternancia en el gobierno entre el PP y el PSOE, ha quedado bloqueada. Pero precisamente por ello, las clases dominantes del estado exigen ya la formula de "excepción" del bipartidismo para salvar al régimen: la coalición menguante del PP y el PSOE.
El gran perdedor de estas elecciones en el estado ha sido el PSOE, que ha obtenido el peor resultado de la democracia, con 2,5 millones de votos menos, una caída de 15,7 puntos y 9 escaños. Los resultados han obligado a Rubalcaba a convocar un congreso extraordinario el 19 y 20 de julio en el que intentará controlar su sucesión y, sobre todo el debate político que impregnará a las candidaturas que se presenten: ¿gobierno de coalición PP-PSOE o gobiernos de izquierdas? Las federaciones socialistas de Valencia, Madrid y Andalucía, que aspiran a formar o consolidar gobiernos de izquierda autonómicos serán determinantes en la elección del nuevo secretario general del PSOE y en la organización de las primarias en noviembre. Las elecciones europeas han demostrado que la alternativa a un giro a la izquierda contra las políticas de austeridad es la "pasokización" del PSOE.
En este sentido, la victoria del PP, perdiendo 2,6 millones de votos, 16 puntos y ocho escaños, es pírrica. Los resultados demuestran que la crisis y las políticas neoliberales comienzan a disgregar a la base social popular de la derecha, que a pesar de la fuerte polarización ideológica castiga al PP preferentemente con la abstención. Sin posibles aliados, el PP se enfrenta a un escenario en el que no podrá repetir sus mayorías absolutas en autonomías clave como Madrid, Valencia o Extremadura, sigue perdiendo terreno en Andalucía, pero también en Cataluña o el País Vasco, donde ha dejado de ser el único defensor del españolismo más rancio, ante la competencia de UPyD y Ciudadanos, iniciando así una división de la derecha que es más evidente en Madrid.
Los espectaculares resultados de Podemos suponen la irrupción en la política institucional de la generación del 15-M, que soporta una tasa de paro muy superior a la media. También ponen de manifiesto las limitaciones de IU, a pesar del éxito electoral de la candidatura de la Izquierda Plural. El freno de su importante avance, sobre todo en Madrid y Asturias, reflejan las dificultades de los aparatos para adaptarse a los movimientos sociales y una ruptura generacional en la izquierda alternativa. Lejos de darse la espalda, Podemos y la coalición de la Izquierda Plural tienen que darse la mano, consolidar un espacio político que es común, consolidar sus relaciones con los movimientos sociales a través de métodos participativos como las primarias y preparar una alternativa radical de gobiernos de izquierda frente al peligro de una coalición menguante PP-PSOE.
La participación de 10 puntos más del electorado en Cataluña en relación con 2009 y de casi tres en el País Vasco demuestra la masividad de la campaña soberanista por el derecho a decidir que, además, ha pasado el testigo de la mayoría política a ERC y equilibrado la relación de fuerzas entre PNV y EH Bildu. La cuestión política crucial en la crisis del régimen de la segunda restauración borbónica en los próximos meses será la convocatoria de la consulta catalana el 9 de noviembre. Los resultados de las fuerzas que apoyan la consulta, el 52%, hace aún más difícil al Gobierno del PP la prohibición de la consulta sin que esa mayoría se multiplique y se radicalice en unas elecciones catalanas anticipadas. En este sentido será decisiva la construcción de alianzas con las izquierdas del resto del estado en defensa del derecho a decidir su ampliación a la de nuevos procesos constituyentes frente al régimen monárquico de 1978.
En la Unión Europea, el voto de castigo contra el “Consenso de Bruselas se manifiesta ante todo en la pérdida del 7% de los escaños populares (62 europarlamentarios), del 1% de los socialdemócratas (11) y del 1,4% de los liberales. El primer llamamiento del candidato conservador a la presidencia de la Comisión, Jean-Claude Juncker, para una nueva coalición de las tres fuerzas ha encontrado la condición de la socialdemócrata Hannes Swoboda de que se abandone la política de austeridad y las instituciones europeas den un giro a favor del crecimiento y el empleo. Este mismo llamamiento es el que ha permitido la victoria del PS en Portugal y del PD en Italia. Pero en ningún sitio del sur de Europa la alternativa es tan clara como en Grecia, un país martirizado por la Troika: Syriza, con el 26,48%, supera en más de tres puntos a la derecha de Nueva Democracia, aunque la suma de sus votos y los del Pasok siguen asegurando una escasa mayoría al actual gobierno austericida.
Si la izquierda unida europea y los verdes aumentan en toda la UE sus escaños, el voto de protesta también se expresa en la victoria de los anti-europeistas de derechas de UKIP en el Reino Unido, del Frente nacional francés de Le Pen y el aumento de otras fuerzas neo-fascistas en Hungría y Grecia.
La erosión de la legitimidad del proyecto de construcción neoliberal de Europa, apoyada en el “Consenso de Bruselas” se acrecienta con la polarización a favor de mantener las políticas de austeridad o dar un giro hacia el crecimiento y el empleo. Esa polarización se expresa transversalmente, pero sobre todo en el seno de los partidos socialdemócratas, que pretenden condicionar desde el social-liberalismo la hegemonía conservadora de la Troika que encarna la Canciller Merkel. Ceder a ella apoyando la elección de Juncker solo profundizará la crisis que atraviesa la socialdemocracia en toda Europa.
Los resultados de las elecciones europeas tendrán importantes consecuencias en los próximos meses en todos los estados miembros de la UE. Se abre un proceso de reagrupamiento y de clarificación política e ideológica más allá del “Consenso de Bruselas”, especialmente en los países del sur de Europa. La tarea de la izquierda es confluir, renovarse, abrirse democráticamente a los movimientos sociales que resisten las políticas de austeridad y preparar alternativas de gobierno de izquierdas que permitan avanzar en el proceso de ruptura hacia la Europa de los Pueblos y los Ciudadanos.

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