2/7/13

Repúblicas, Federación de Repúblicas ibéricas y europeas



La unificación de la economía en España, en la Península Ibérica y en Europa, es un progreso general, pero que adolece de su proyección social y democrática, con el agravante factor negativo de involución social -recortes- y democrática. Además hay una situación de predominio del poder político de la componente mayoritaria española que obliga a una supeditación de las componentes catalana, vasca, navarra y gallega.
Hasta ahora, a quién beneficia el Estado y la Monarquía española es a la clase dominante burguesa. Este Estado perjudica a los sectores económicos nacionales que no forman parte de la nación predominante, la española. Pero sobretodo a quien perjudica este Estado y Monarquía es a la población y clase trabajadora, sea española, catalana, vasca o gallega. Eso se produce en dos sentidos. En que explotan en lo social y oprimen en lo nacional. En segundo lugar perjudica en que debilitan la unidad trabajadora y su lucha social, al mantenerla dividida y enfrentada por su pertenencia nacional. Mientras, consiguen que sea la burguesía, española, catalana, vasca o gallega- quien dirija políticamente y encadene a la clase trabajadora según sea su identidad ciudadana nacional. La dependencia política nacional con la burguesía, tanto la dominante como las dominadas, es una venda nefasta que frena e impide el avance y la fuerza trabajadora.
UPyD vive de este enfrentamiento nacional a favor de la nación española y negando los derechos democráticos a las demás naciones. UPyD existe para erosionar la izquierda en su base trabajadora, al mantener dependiente a la población trabajadora con el poder burgués a través del vínculo de pertenencia nacional española.
Un proceso constituyente de ruptura democrática ha de ser completo y libre, republicano. Si llegase a conducir a Estados y Repúblicas diferenciadas, a quien más debilitaría sería a la clase dominante española y también a la clase que tienen el poder económico y político en Cataluña y Euskadi.
La izquierda española necesita aliarse con las izquierdas catalana, vasca y gallega, para ofrecer una perspectiva creíble democrática republicana a la derecha española, a la monarquía y a su Estado. Complementariamente, para consolidar la profunda fuerza motriz que las reivindicaciones nacionales disponen en Cataluña y Euskadi les falta aliarse con la izquierda española, para conseguir apoyo activo y para neutralizar la adhesión al predominio de una nación sobre las demás.
La interdependencia es económica, social y política. Se necesita aunar voluntades políticas, para el convencimiento de que la opción democrática acordada en libertad desde cada una de las partes es la que permite una mejor perspectiva para el conjunto.
La negación de las partes nacionales -países- bajo las expresiones de diferencias entre territorios, o del problema territorial, adolece de que se bebe de una sola parte, la mayoritaria y dominante. Eso alimenta a engendros como UDyP.
La unidad trabajadora en el Estado necesita cimentarse en las garantías democráticas de respeto a la pertenencia, sentimientos y proyectos nacionales estatales. La unidad social trabajadora será más firme y sólida si se asegura la capacidad de decidir sobre su Estado, sobre separarse y cómo relacionarse entre Estados, o entre las instituciones que se acuerde desde cada población.
La coherencia democrática, el federalismo genuino, es de constitución democrática y con el derecho a la autodeterminación. La esencia del federalismo es la libre relación o unión entre entes soberanos, por lo tanto libres e independientes en la medida que esto sea posible en el capitalismo. El unionismo de obligada unión, incluso en su acepción federalista, niega la soberanía nacional real de varias componentes, sea con menciones a la legalidad vigente -la constitucional monárquica de 1978-, sea la denominada cohesión social, sea la solidaridad con las regiones menos industriales. La realidad política es que ese unionismo nacional divide a la clase trabajadora según sea su distinta pertenencia nacional.
La población trabajadora española tiene todas las de ganar con el apoyo a la Consulta de la población en Cataluña. Si hay decisión de separación y Estados diferenciados, tal como están las cosas con la crisis, esto debilitaría en especial y en mayor medida a cada burguesía de esos Estados. La cohesión social trabajadora, o la solidaridad con las regiones, la destruyen los actuales Estados de la UE, la Fiscalidad vigente, las políticas neoliberales de la gran propiedad y finanzas.
La bandera democrática más bien apunta, junto a un Estado Federal y una República Federal española con el derecho a la autodeterminación, a la libre relación en una Federación de Repúblicas, o confederación: En España, Cataluña, País Vasco y Galicia. Con disposición a que sea Ibérica y Europea.
Para avanzar y dar pasos a esa perspectiva y futuro, lo primero y la piedra angular es realizar la Consulta.
En la Mesa de debate del 20 Congreso del POR, "La libertad nacional y los procesos constituyentes", vamos a establecer mejor esta orientación política, en diálogo con las experiencias representadas por SORTU y EH Bildu, ANOVA y AGE, y las concepciones ideológicas que formamos parte de los proyectos de IU.
De la Carta de La Aurora. Hacia el 20º Congreso.  


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